Glacier Express: el expreso más lento del mundo

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El legendario Glacier Express une las exclusivas estaciones de esquí de Zermatt y Sankt Moritz cruzando paisajes de belleza apabullante. El visitante atraviesa valles, ríos y glaciares, llegando incluso hasta las mismas fuentes del Rin. Un viaje inolvidable en las entrañas de la Suiza profunda.


Estación de esquí de Zermatt


El Glacier Express pertenece, sin duda alguna, a la gran mitología de los ferrocarriles mundiales. Con más de 80 años de historia y 250.000 visitantes anuales, es una de las mayores atracciones turísticas de Suiza. Este tren forma parte de la red de Ferrocarriles Réticos, una empresa ferroviaria independiente de los Ferrocarriles Federales Suizos (FFS).


Realiza un recorrido de ensueño entre Zermatt (cantón Valais) y Sankt Moritz (Grisones), dos de las estaciones de esquí más célebres del mundo, llegando a su punto de máxima altitud en el Paso de Oberalp, a 2.033 metros de altura.


El primer Glacier Express partió el 25 de junio de 1930 a las 07.30 horas y llegó a St. Moritz casi 11 horas después. Para los amantes de la historia el Glacier Express propone un viaje en un tren antiguo que realiza el mismo recorrido original de los años 30.


St. Moritz, uno de los destinos favoritos para los amantes de la nieve   


El moderno tren, a la punta de los avances tecnológicos, es conocido por los aficionados como “el tren expreso más lento del mundo”. El Glacier Express cruza Suiza de este a oeste y atraviesa en su recorrido la friolera de 291 puentes y 91 túneles.


El tren ofrece a los pasajeros coches de tipo panorámico, que consisten en coches de viajeros con amplios ventanales para poder apreciar mejor los paisajes del recorrido. Los turistas reciben al inicio del viaje unos auriculares, los cuales se conectan a enchufes en los asientos para poder escuchar audio con información histórica y descriptiva de los lugares que se recorren. Esta información está disponible en seis idiomas: alemán, inglés, francés, japonés, mandarín e italiano. En el tren, los pasajeros pueden pedir almuerzo y bebidas, los cuales son preparados en el coche restaurante de cada tren, y son servidos directamente en las mesas de los pasajeros.


Interior


En la serena Zermatt


La aventura comienza a los pies del imponente Monte Matterhorn (Cervino), de 4.478 metros de altura y símbolo nacional de Suiza. Una montaña mágica cuya sombra planea sobre Zermatt, y a la que es imposible ignorar puesto que su mole es visible desde (casi) todas partes.


Monte Matterhorn 


La pequeña Zermatt, donde aún se conservan con primor las casitas de los primitivos habitantes de la zona, hará sin duda las delicias de quienes busquen la Suiza de tarjeta postal, con sus pequeños restaurantes en madera, sus hogares tradicionales y una calma imperturbable gracias a una medida muy inhabitual.


Y es que en sus empinadas callecitas está prohibido que circulen los coches. Es así que los miles y miles de visitantes que llegan de los cinco continentes se ven obligados a hacer ejercicio y caminar… o coger alguno de los pequeños taxis eléctricos que Zermatt pone al servicio del turista. De hecho, debe ser difícil encontrar en una ciudad un aire más puro. La altura y la ausencia de coches hacen de esta localidad un espacio privilegiado.


Switzerland, Zermatt,Matterhorn Zermat y al fondo el Monte Matterhorn 


En el nacimiento del Rin


Tras pasar una noche en Zermatt y comer una fondue suiza de rigor, el visitante se sube por la mañana en las modernas máquinas rojas y blancas, propiedad del sistema de Ferrocarriles Réticos, empresa independiente de los servicios ferroviarios nacionales helvéticos.


Un impecable coche panorámico recibe al viajero para iniciar un recorrido que pasa por Oberalp, Oberwald, Andermatt, Sedrun, Furka, Disentis o Albula.


El Glacier Express llegando a la Estación de Oberalp


Estación de Andermatt


Un momento especial es llegar al nacimiento del mítico río Rin. En efecto, el Glacier Express llega hasta su origen en estas aisladas montañas. Al visitante le cuesta creer que ese modesto chorro de agua que brota de la piedra se pueda convertir, kilómetros más abajo, en el poderoso río que es uno de los símbolos de Europa.


Nacimiento del río Rin, uno de los mas grandes de Europa


Poco a poco, el tren comienza lentamente el descenso hasta llegar a Coira (Chur), la ciudad más antigua de Suiza, con más de 2.000 años de historia documentada. Para los viajeros interesados en la arquitectura más puntera y los spa cabe destacar que el Glacier Express realiza una parada en Ilanz, desde donde se puede llegar fácilmente en autobús del servicio postal suizo al Hotel y Termas de Vals, diseñadas por el gran arquitecto suizo Peter Zumthor, ganador del Premio Pritzker en el año 2009.


En la exclusiva St. Moritz


El fin del recorrido del Glacier Express es en la sofisticada y muy exclusiva estación de esquí de Sankt Moritz, donde los amantes de las grandes marcas y las tiendas de lujo (siempre que tengan tarjetas de crédito bien provistas, claro está) encontrarán el paraíso en la tierra.


Un mundo de glamour y naturaleza espectacular a sólo unas horas de viaje en el Glacier Express. Pero en esta vida todo lo bueno tiene un precio, y el del Glacier Express no es de los más modestos. El viaje de ida hasta Sankt Moritz cuesta 95 euros en segunda clase, y 160 euros si opta por la comodidad de la primera clase.




Información facilitada por la Oficina de Turismo de Suiza y https://www.glacierexpress.ch/en/

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