EL SERENO CORAZÓN DE PIEDRA

La Palma "La Isla Bonita"

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Santa Cruz de la Palma, capital de la Isla


Bosques y volcanes, playas de arena negra y cielos límpidos describen la esencia de la isla más bonita y la tercera más pequeña del archipiélago canario 


Hay quien afirma que tiene forma de colmillo y mantiene que se trata de un diente desprendido de la gigante mandíbula de un pez imaginario y mítico; o bien, ¿Quien sabe?, quizá haya existido semejante ejemplar de pescado hace tres o cuatro millones de años y decidiera quedarse tomando esa forma o de "corazón pétreo" que tiene La Palma. Muchos para no andar con llamadas al pasado la nombran "Isla Bonita" y yo creo que es el que mejor la define.


Este territorio del privilegiado archipiélago canario, esta situado en el extremo oeste del mismo, no cuenta con una gran extensión, un poco más de unos 700 kilómetros cuadrados. Su longitud es de unos 45 kms. a lo largo largo y unos 28 a lo ancho.No obstante la isla alberga todo tipo de perfiles:montes, barrancos, acantilados, praderas,valles, playas, caminos, y desniveles que satisfacen todas las expectativas de senderistas y en geneal de cualquier excursionista. Si no hablamos de los varios ecosistemas que posee este singular territorio, amén de esos cielos nocturnos tan oscuros, que se tornan a la vez tan claros por el día, que muestran toda su belleza a quienes los contemplan desde esta parte del Océano Atlántico.   


La Palma es Reserva Mundial de la Biosfera y ofrece múltiples posibilidades para encontrarse y disfrutar con la naturaleza más salvaje. Por su origen volcánico, tanto el interior, como las playas de la isla tienen una belleza singular. 


Este guirigay volcánico sigue conservando paisajes únicos. Por su clima templado, su abundante vegetación y sus aguas cristalinas, La Palma es un lugar perfecto para una escapada en pleno invierno… para olvidar el invierno.


Isla de gentes tranquilas y amables. De grandes tradiciones. De cultura arraigada. 


Introducción


Benahoare; como la llamaban los Guanches antes de que fuese conquistada por Alonso Fernández de Lugo para los Reyes Católicos en 1493, es especial. Diferente.


Esencia Colonial


Desde Santa Cruz de La Palma, la capital de la isla, el imán de los volcanes ejerce su atracción hacia el sur. Antes de tomar la dirección que lleva hacia esos sorprendentes montes de lava hay que echar un reposado vistazo a la propia Santa Cruz, una ciudad entrañable, de tradición marinera, con animadas calles, en su mayoría empinadas, entre las que destacan la Calle Real, su porticada Plaza de España y su animada Avenida Marítima. 


Plaza de España, Santa Cruz de La Palma


Esta localidad ha sabido conservar perfectamente los valiosos testimonios de su distinguido pasado, dejando una notable huella en sus edificaciones civiles y religiosas.


De visita obligada es su extraordinario conjunto histórico artístico, ya que alberga edificaciones tan notables como el Ayuntamiento, la Parroquia Matriz de El Salvador, la Iglesia de Santo Domingo, el Palacio Salazar o el Castillo Real de Santa Catalina, el único ejemplo que se conserva de arquitectura militar.


Iglesia de El Salvador, Santa Cruz de Palma


Santa Cruz de la Palma también alberga varios museos interesantes, como el Museo Insular de La Palma, el Museo Naval de La Palma o el Museo Contemporáneo.


Los Molinos de Bellido son cuatro edificaciones del siglo XVI, impulsados por las caídas canalizadas del agua, y que servían para la molienda del grano/cereal y del gofio. Se pueden observar en la parte alta de la Avda. El Puente, en Sta. Cruz de La Palma.


Molinos de Bellido, singulares ingenios de molienda, aprovechando la caída del agua, pueblan este paisaje único


Una de las mejores épocas para visitar esta ciudad es durante el mes de mayo, ya que es cuando se celebra la fiesta del Día de la Luz. También es interesante saber que cada cinco años esta localidad celebra La Bajada de la Virgen de Las Nieves, una fiesta que es una de las citas más atractivas de toda canarias, y que dura algo más de un mes. Las ediciones de esta fiesta son en 2020, y 2025.


Isla de La Palma, Playa Azul


Su cielo límpido la hace ser única para los observatorios astronómicos, de importancia mundial. El Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, con su cota máxima de 2.426 m de altura, permite una amplia biodiversidad con paisajes imposibles; y la hace una de las islas más altas del mundo en relación con su extensión. 


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El Observatorio de El Roque de Los Muchachos, es sin duda uno de los rincones más emblemáticos de La Palma, pues se sitúa en el punto más alto de la isla, a 2.430 metros sobre el nivel del mar, presidiendo la cresta que rodea la Caldera de Taburiente. 


EL VOLCÁN TENEGUÍA


De camino al Monumento Natural del Volcán Teneguía, merece la pena hacer una parada en la Cueva de Belmaco. Lugar donde la presencia de múltiples petroglifos confirman la existencia de vida hace miles de años en este rincón insular.

Continuamos el recorrido hasta llegar a la localidad de Los Canarios para descender al punto más meridional; el faro, y las salinas de Fuencaliente. 


Faro, y las salinas de Fuencaliente.


Antes de empezar a tentarnos con todas las experiencias que nos esperan en Fuencaliente, situémonos geográficamente. 


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Nos encontramos en la punta meridional de la isla, allí donde la cordillera de Cumbre Vieja se funde dócilmente con el Atlántico. En el prehispánico cantón de Abenguareme, actualmente delimitado por los municipios de Los Llanos de Aridane, El Paso y Mazo.


En esta zona, marcada por las erupciones que dejaron a su paso extensos campos de lava, se encuentra uno de los volcanes más bonitos de la isla, el Volcán de San Antonio. Cuando despertó, en 1677, contribuyó a forjar la inquietante orografía de Fuencaliente originando un precioso cráter de suaves curvas. Bordearlo, fijándonos en su rostro ennegrecido y sintiendo cómo la tierra cruje bajo los pies, es una maravilla.


Recorriendo y bordeando el Volcán de San Antonio. La Palma


Las panorámicas que desde aquí se divisan te obligan a no dejar la cámara ni un momento para inmortalizarlas. La vecina población de Los Canarios, el inabarcable océano que bate la costa, y allí donde acaba el sendero, a 654 metros de altitud, la impresionante silueta del Volcán Teneguía y las salinas. Una extraordinaria fusión de tierra, agua y aire que te hace sentir minúscula cuando contemplas este sobrecogedor escenario cuyo devenir puedes investigar en su moderno Centro de Visitantes. 


Cráter del Volcán de San Antonio. La Palma


En su última erupción, el Volcán de San Antonio sepultó bajo un río de lava el manantial del que toma nombre el municipio, la Fuen Santa, cuyas aguas termales, ricas en azufre y otros minerales, ya utilizaban los antiguos benahoaritas con fines curativos. Con el paso del tiempo, su fama atrajo a visitantes de diversas partes del mundo situando a La Palma en el mapa de turismo de salud de la época.


A los pies de esta legendaria fuente aparece otro de los hitos de este paisaje nacido del fuego, la Playa de Echentive, también conocida como Playa Nueva. 275 metros de salvaje litoral que brotó de las entrañas de la tierra durante la erupción del Teneguía en 1971. A medida que vas descendiendo hasta la orilla descubres su potente fisonomía, un lienzo cubierto de callaos -cantos rodados de color negro- que contrasta bruscamente con la espuma blanca de las olas.


Playa Nueva


Experiencias únicas. 


Aquí podemos vivir dos experiencias únicas. La primera, poder bañarte en alguna de las calas de aguas cristalinas y verdes imposibles que se esconden con en la parte trasera de la playa. Sensaciones increíbles nos harán viajar a otro mundo. 

La segunda, contemplar un fabuloso atardecer. Mecidos por el rumor del océano, viendo como los últimos rayos de sol bañaban su singular estampa.


Puesta de sol en Playa Nueva. Fuencaliente. La Palma


Continuando con nuestro recorrido, cerca de aquí se encuentran las famosas Salinas de Fuencaliente, un complejo salinero que debemos al tesón de la familia Hernández Villalba que desde 1967, generación tras generación, ha continuado su labor de extracción artesanal de sal marina. 


Salinas de Fuencaliente


Este Espacio Nacional de Interés Científico es uno de los enclaves más visitados de la isla. No es de extrañar teniendo en cuenta que se asienta sobre uno atractivo paraje lleno de contrastes cromáticos que van desde el intenso negro del malpaís a las blancas montañas de sal, pasando por el color rosáceo de los cocederos y el azul del Atlántico que las rodea. Así es la caprichosa naturaleza de estas salinas moldeadas por el hombre, las más importantes de las tres que aún siguen activas en las Canarias, y lugar de descanso de numerosas aves migratorias.


En el antiguo Faro de Fuencaliente -de sillería basáltica- se ubica el Centro de Interpretación de la Reserva Marina de La Palma, y la cercana Playa del Faro, donde los vientos baten con fuerza, acaban de perfilar la imagen de estas salinas que cuentan además con un restaurante temático. Es El Jardín de la Sal, un espacio que sigue los dictados de la arquitectura salinera integrándose en este emblemático paisaje. 


Restaurante El Jardín de la Sal (Salinas de Fuencaliente).


Aquí, rodeados de enormes cristaleras que acercan el mar a la mesa, y donde se puede participar de una singular y  interesantísima cata de diferentes tipos de flor de sal, para a continuación disfrutar un menú degustación Los Sentidos del Sur de La Palma, una deliciosa muestra de su slow food, que promueve el retorno a los valores tradicionales con originales y elaboradas presentaciones de productos de proximidad. Crema de tomate canario con ceviche, carpaccio de langostino con tartar de aguacate, papada de cerdo en chicharrón con gofio y reducción de malvasía… Muy recomendable. 


Cata de diferentes tipos de flor de sal


Hablando de buen comer y mejor beber, no podemos olvidar los viñedos y bodegas de Fuencaliente, una de las grandes señas de identidad de este municipio que tiene en la vid su principal actividad agrícola. Y es que las particularidades de su suelo han convertido esta zona en una de las comarcas vinícolas más importantes de Canarias. Aquí se elaboran blancos secos, tintos y rosados y, cómo no, el Malvasía, el más emblemático de los vinos de La Palma que escritores de la talla de Shakespeare o Sir Walter Scott no dudaron en calificar como “néctar de los dioses”. 


Para conocer sus métodos de producción y catar sus apreciados caldos, lo mejor es visitar alguna de sus bodegas. Una buena opción son las Bodegas Teneguía cuyos vinos, con más de sesenta años de historia, nacen de las viñas más antiguas de la isla. 


Bodegas Teneguía (Fuencaliente de la Palma)


Por último, si lo que nos gusta es el senderismo, la Ruta de los Volcanes, es uno de los principales senderos de la isla de La Palma, finaliza tras 25 kilómetros en el Faro de Fuencaliente. 


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