La Alpujarra ganadina, un lugar mágico con gastronomía propia

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La Alpujarra es un lugar mágico, una región llena de valles y barranco a las faldas de Sierra Nevada y que tiene espacios de gran belleza natural y muchos contrastes. 


Con abundancia de árboles frutales y viñedos, la alpujarra granadina, también cuenta con zonas muy boscosas y ríos que descienden desde la sierra. Es un lugar muy característico que disfruta también de sus encantos gastronómicos.


La Alpujarra muestra una rica y variada historia, no en vano los últimos moriscos – después de la conquista de Granada por los Reyes Católicos – se refugiaron en esta compleja orografía a la sombra del pico Veleta, que corona el Parque Nacional de Sierra Nevada. 


Acercarse a estos parajes es sumergirse en una atmósfera diferente, propia de una forma de entender la vida en armonía con uno mismo, con los demás y con la naturaleza, que aún conserva muchas de las tradiciones de las gentes que habitaron los frondosos valles en los que se asienta.


Colores y sabores marcan el protagonismo de la Alpujarra, con ejemplos como el Barranco de Poqueira y la localidad de Pórtugos que mezclan los tres colores dominantes de esta región: azul del cielo, verde de sus campos y blanco de sus pueblos.


Blanco, azul y verde


A la sombra del Veleta y asomándose al cercano Mediterráneo, la Alpujarra granadina es una sinfonía de colores: blanco, azul y verde se combinan de forma incomparable. 


Como no podía ser de otra forma, Aben Humeya, el último rey de los moriscos y de Al-Andalus, tras abandonar la ciudad de la Alhambra, se refugió en la Alpujarra.


La influencia de estos últimos habitantes moriscos en esta región ha sido definitiva y desde los topónimos hasta sus sistemas de riego y su gastronomía, la actual Alpujarra granadina mantiene historias, costumbres, fiestas y hasta las acequias, junto al uso y disfrute del agua que ofrece la cercana Sierra Nevada, a quienes viven y llegan a esta oferta viajera. 


Barranco de Poqueira 


Uno de los lugares más bellos de la Alpujarra granadina es el Barranco de Poqueira, desde donde se divisa el pico Veleta – gran parte del año nevado – y donde tres pueblos construidos caprichosamente en las laderas de la montaña, al antojo de las mejores vistas, y apoderándose de bellos parajes – Pampaneira, Bubión, Capileira y Trevélez, son joyas que no te debes perder. – mezclan su color blanco con el verde de sus campos, bajo un azul del cielo incomparable.



Este paraiso natural, situado al sur de Sierra Nevada es un espacio protegido donde fauna y flora endémicas de gran belleza se plasman en el Parque Nacional de Sierra Nevada.


El agua tiene en esta región, un protagonismo especial.


Prueba de esta original belleza es que durante el siglo XIX los viajeros románticos, como Washington Irving o Pedro Antonio de Alarcón y posteriormente Gerald Brenan, dieron a conocer en sus escritos los atractivos, historia y tipismo de esta original e incomparable lugar, don de todo es diferente en función de una orografía y una vida diaria bien distinta a lo que ocurre en zonas urbanas.


Desde Lanjarón hasta Ugijar y el Puerto de la Ragua – de oeste a este – desde el Veleta hasta Albondón – de norte a sur – pasando por la capital administrativa de la Alpujarra granadina, Orgiva, domina el color blanco en todo su paisaje.


El río Guadalfeo divide por el centro a esta región, para, tras atravesar la Sierra de Lújar y la Sierra de la Contraviesa, se acerca al Mar Mediterráneo, para llegar a la Costa Tropical por la localidad de Motril.


Barranco del Poqueira


Impresionante vista del Valle de Poqueira, pueblos colgados en sus laderas


En Pórtugos, se muestra su famosa cascada de agua ferruginosa, El Chorreón y sus típicas calles y casas


En el centro geográfico de la Alpujarra granadina varios pueblos marcan su personalidad.


Tras dejar atrás el Barranco del Poqueira, se llega a Pórtugos, camino de Trevélez, uno de los pueblos situado a mayor altura de España. Este pueblo muestra una belleza y un interés para el viajero muy especial.


Silencioso y encantador sus empinadas y originales calles y casas marcan la auténtica personalidad de la Alpujarra.


Pórtigos


Alpujarra.Portigosiglesia

Llegados a Pórtugos no podemos perdonar una pequeña visita por sus calles. Donde cabe destacar su bonita iglesia " Nuestra señora de la Encarnación", Sus singulares calles al más puro estilo Alpujarreño, sus fuentes y tinados. 


Atractivo especial de esta localidad es la Fuente Agria, donde aguas ferruginosas, en medio de un bello paraje, han formado una cascada que muestra su agua enrojecida, rica en hierro y que recibe el nombre de El Chorreón. 


El Chorreón de Fuente Ágria, en Portugos, La Alpujarra



Gastronomía 


El Plato Alpujarreño, Sopa de Almendras, Jamón serrano, Migas, Choto al ajillo, Conejo picante, sabrosas chacinas y gachas pimentonas, son sólo algunos ejemplos de la cocina de estos parajes, sin olvidar los Soplillos y los dulces de influencia morisca.


En Pórtugos y su entorno, se encuentra el Nuevo Malagueño, un hotel-restaurante sumamente típico, donde una familia de gran experiencia hostelera, demuestra la calidad de los servicios para el viajero. Sofía Martín, junto a su marido Pepe y sus hijas. Sofi y Fani, marcan la diferencia de la calidad y el buen servicio junto a una gastronomía inmejorable y una simpatía única. 


 ¿Qué hacer en La Alpujarra ?


  • Conocer su tradición y cultura en las tiendas de los artesanos de la cerámica, de la piel, de las alfombras, de las cestas de mimbre, del queso, de la miel de abejas y tantas cosas más.
  • Disfrutar del jamón serrano que se cura en estas cumbres, de sabor diferente, con un suave dulzor y reconocida calidad, que encontraremos en esta tierra especial para su curado
  • Degustar el vino y el queso propios de la zona.
  • Perderse por las callejuelas empinadas y empedradas de los pueblos, repletas de coloridas flores que adornan las casas.
  • Bañarse en los ríos, cristalinos y limpios.
  • Practicas el senderismo entre los caminos y veredas más cercanas a los pueblos, o en la alta montaña, ascendiendo hasta la cumbre más elevada de la Península Ibérica, el Mulhacén, y viendo desde ella África cuando los días son claros y soleados.
  • Hacer excursiones a caballo.

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