OCU exige un etiquetado más preciso sobre el origen de los alimentos

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  • Los consumidores están cada vez más concienciados con criterios como la sostenibilidad, la procedencia o la huella ecológica de los productos que consumen. Para poder tomar decisiones de compra de manera adecuada los consumidores necesitan información clara, trasparente y de calidad. 


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En múltiples estudios realizadas por OCU los consumidores manifiestan mayoritariamente su voluntad de saber de dónde vienen los alimentos que compran, así como de donde viene el ingrediente principal de los mismos.


La Organización de Consumidores y Usuarios considera insuficiente la normativa existente relacionada con el origen de los alimentos ya que carece de detalles sobre la procedencia de gran parte de los alimentos.


La indicación del origen es obligatoria en todos tipo de alimentos frescos, frutas verduras, huevos, carnes y pescados, y también en algunos otros alimentos como aceite o la miel, sin embargo, para otros alimentos la indicación del lugar de origen solo es obligatoria cuando al omitirla puede llevar a confusión al consumidor, cuando la procedencia del ingrediente primario difiere del lugar de fabricación del producto o cuando exista alguna seña que pueda insinuar que su origen difiere del real.


La norma indica cómo debe señalarse esta información, el tamaño de letra, el origen ya sea “UE”, “fuera UE” o “UE y fuera de UE”, país de origen, región, zona geográfica, etc. pero estas indicaciones pueden ser muy vagas.

Esto sitúa al consumidor en una posición de vulnerabilidad ante la falta de información o información poco clara. Para poder poner esto de manifiesto OCU ha realizado una pequeña prospección para analizar el etiquetado de algunos alimentos.


Si bien es cierto que no ha encontrado ninguno que incumpla la ley, se ha encontrado etiquetados que no son precisamente óptimos. Algunos ejemplos de información confusa: las judías verdes de Gvtarra que destacan en su frontal “Elaborada en Navarra desde 1910” hacen presuponer que el producto tendrá esa misma procedencia; nada más lejos de la realidad, las judías vienen del país vecino, se han cultivado en Las Landas, Francia. Esta indicación, aunque aparece en el envase, no está tan destacada como el origen de la envasadora.  Un poco más lejos encontramos el origen de las lentejas pardinas de La Asturiana, nada menos que Estados Unidos; aunque se trata de una marca registrada que no debe rendir cuentas por ello, el consumidor puede llevarse a engaño al pensar que el origen de la legumbre puede ser nacional.


OCU considera que el objetivo último de la ley debería ser que el consumidor tenga la información necesaria para realizar una compra responsable con información exacta, accesible y en la que las diferencias entre el origen de la materia prima, el envasado y procesado estén claros.


  •  Por ello, OCU pide que:

  1. -Se restrinja el uso de indicaciones tan vagas como “UE y fuera UE” o la zona FAO, que con un dígito se indica el mar o el océano de procedencia del producto.
  2. -Si el producto tiene más de un origen, se indique el porcentaje que corresponda a cada país o región.
  3. -Se eliminen ambigüedades como “El ingrediente primario no es originario del lugar de procedencia del alimento”.


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