La ciencia no debe estancarse en las teorías

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Jacinto Seara 202

No debemos olvidar nunca que "El juego de la ciencia no tiene final. Aquel que decida un día que las hipótesis científicas no necesitan ninguna prueba más y que pueden ser admitidas como definitivamente verificadas, que se retire del juego” (Karl Popper), algo que viene sucediendo desde el inicio. Por ello no es de extrañar que aún prediciendo Einstein en 1916 ‘las ondas gravitacionales‘, él las imaginó, las comparó con la luz y supuso que viajarían a la misma velocidad, ya que son las que deforman el espacio y el tiempo, y nacen de fenómenos violentas, aunque pensó que no serían detectables. El tiempo ha demostrado que el gran genio no supo prever que los adelantos en la tecnología para investigar el Universo permitirían un siglo después en 2016 se detectasen, quizás no le dio importancia que  se comportasen cómo la luz al ser continuas y cuánticas, algo que se dejaba vislumbrar en las palabras del portavoz de LIGO (Láser Interferometer Observe Gravitacional) en EEUU al describir lo ‘visto’ en las pantallas que poseen. 


Tres años más tarde y aún con mayor potencia se unieron hace 7.000 millones de años (antes de la existencia del Sistema Solar) dos agujeros negros situados a 17.000 millones de años luz, con unas masas increíbles de 66 y 85 la de nuestro Sol, dando lugar a un agujero negro de 145 veces la masa Solar, y cuya fusión liberó una energía 10.000 millones de billones superior a la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima. La señal, que duró décimas de segundo, no solo fue captada por LIGO, también lo hizo en las pantallas del interferómetro láser de Virgo situado muy cerca de la ciudad italiana de Pisa. No existe en estos momentos ninguna teoría que explique la existencia de esas ‘masas gigantescas’. Thomas Dent (Instituto Galego de Física de Altas Enerxias-IGFAE y colaborador científico de LIGO): “Esta detección abre la puerta a descubrir muchos más posibles efectos astrofísicos nuevos”.


Thomas Dent tenía razón, poco después se ‘visualizó’ en el IAC (Instituto Astrofísico de Canarias) la emisión continúa de vientos producidos en la erupción de un agujero negro en una ‘binaria de rayos X’ (una estrella y un agujero negro) en otro tipo astrofísico, o ‘visionar’ que un agujero negro expulsa materia. 

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