Idealismo o utopía

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Jacinto Seara 202

Este artículo se lo debo a Ángel Debesa que me envío un comentario del último artículo que escribí sobre Africa. Tenía razón y se la di, pero le dije que el idealismo e incluso la utopía son necesarias en estos momentos como el agua en el desierto. Tienen dos definiciones diferentes, pero en el fondo sirven para lo mismo es buscar lo mejor, la perfección o lo que se considera imposible. Idealismo es modelo de armonía y perfección ideal que no es alcanzable por la realidad. 


   Utopia se refiere más a la sociedad y la concibe como justa, perfecta en armonía y sin conflictos, tal como lo plasmó Tomas Moro en su obra del siglo XVI ‘Utopía’, en la que describe una isla en la que la sociedad cumpliría con la definición anterior. En ambos casos se refiere a lo que una persona quiere conseguir como objetivo o fin y que no podrá nunca alcanzar.


     En el fondo late algo consustancial con el ser humano, conseguir un mundo donde luchar por la libertad, buscar la igualdad, respetar todo tipo de vida, buscar la paz y mantenerla, aceptar toda creencia, admitir cualquier ideología defendida con la palabra, combatir la pobreza, poner los medios para erradicar la ignorancia, enseñar a pensar, buscar lo mejor para todos, ser consciente de cuáles son los valores que ayudan a crear un mundo mejor, luchar por una sociedad basada en valores, defender y difundir la cultura, no admitir la mentira, defender el medio ambiente, compartir, respetar las minorías y las mayorías . Son idealismo o utopías que deseamos alcanzar, y que pienso que en algunos no tardaremos en que realidad. El idealismo o la utopía en sí mismas nos aportan la fuerza para alcanza el objetivo, si nos marcamos otros, nuestros hechos o realizaciones quedarán por debajo. Cierto que son inalcanzables,  teniéndolos como objetivo llegaremos más lejos.


    Lo utópico es una constante en la historia. Cervantes creó uno de los más grandes Don Quijote. Lo fueron Planck con la teoría cuántica ignorada inicialmente, Einstein con su revolucionaria teoría de la relatividad, Bohr y Heisenberg defendiendo la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica, no olvidemos a Julián Marías: “Es muy grave el olvido de la historia, o su deformación, porque la realidad siempre se venga del que no cuenta con ella.”.

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