Mirando a otro lado

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Fernando Gonzalez

   En un informe publicado esta semana  por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), España aparece con un 22% de niños pobres, superando a México, EEUU y la gran mayoría de los países de la Unión Europea. En este porcentaje se incluyen a los niños miembros de familias cuyos ingresos están por debajo del 50% de la media de cada país.


   ¿Cómo es posible que se hable poco en los medios de comunicación de este demoledor dato y mucho más de otros bastante menos importantes?. Desde 1988 hasta finales del año pasado, según los datos aportados por la Fundación PorCausa, 235.568 personas (casi todas africanas), han entrado en España por mar de manera irregular y 6.714 han fallecido o desaparecido en el intento a través del Estrecho. Esto significa que 3 de cada 100 murieron en esta odisea.

   

    ¿Cómo es posible que se jueguen sus vidas y ahorros, sabiendo además que tienen muchas posibilidades de vivir como pobres y desarraigados sociales en Europa?. La valentía de estos temerarios aventureros desde un punto de vista superficial, puede ser entendida mucho mejor, si reflexionamos en los siguientes datos: según el informe sobre la situación alimentaria de la población mundial publicado este año por la FAO, casi el 11% de los habitantes de este planeta sufren desnutrición alimenticia. Mientras en Europa el porcentaje es inferior al 2%, nos encontramos con un preocupante 20% en África. El Banco Mundial de Alimentos nos señala un 10% de la población mundial sufriendo pobreza extrema (vivir con menos de 1,50 euros al día). Cuando profundizo en el porcentaje de cada región del mundo, avanzo en una mejor comprensión del ¿Cómo es  posible?.   En un extremo leo que el 1,5% de los habitantes de Europa y Asia Central vive en esta situación, y en el otro, mi conciencia se agita con el tremendo 41% de pobres extremos que sufren en el África Subsahariano.


     Doy gracias a Dios por todas las personas que habiendo renunciando a muchas vanidades de esta vida, se encuentran comprometidas en mejorar la educación, alimentación, sanidad, saneamiento del agua, infraestructuras y formación laboral de estos seres humanos. ¿Cómo es posible que vivamos en una indiferencia general a esta cruda realidad?. ¿Cómo es posible que  muchos “compatriotas” vean en la  supuesta permisividad con los pobres y extranjeros, uno de los principales males de nuestra crispada sociedad española?


   Ojalá, busquemos la actitud que se nos demanda en el Libro Bíblico de Zacarías, capítulo 7, versículos 9 y 10: “ Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano; no oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre, ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano” 

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