​Futuro energético

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Jacinto Seara 202

La mayoría de las opiniones científicas, políticas, ecológicas, conjuntamente con las encuestas realizadas nos indican que el mercado de las energías renovables ya lo tenemos, sabiendo que reemplazarán a los combustibles fósiles porque dentro de unas décadas sus costos competirán o serán menores que la de los fósiles, siendo además muy fiables y algunas no dependerán de las condiciones para que un respaldo continúe dando energía. Una gran influencia tendrán los incentivos gubernamentales para que se mejores, ciertamente no harán lo mismo con la hidráulica y la nuclear que seguirán avanzando y dando muchas más razones para que sean las elegidas, como ya lo han hecho más de una decena de países en el mundo, y nada sospechosos de no buscar el ‘bien’ del Planeta Azul.


Es necesario que el próximo gobierno tenga el valor de abordar sin dilación un ‘Plan Energético’ para nuestro país, lo que gobierno tras gobierno han demorado desde hace varias décadas. Es pura supervivencia ya que tenemos una energía carísima y no competitiva con el resto del mundo, lo que hace que los costos de las empresa, en especial de los autónomos, se disparen y les sea muy difícil competir en una economía globalizada, e incluso dirigida por las 7 potencias.


Es preciso desmitificar lo nuclear, cuando se está utilizando para salvar millones de vidas, y conseguir que algunos pueblos vivan mejor. Por ello el gobierno, como hicieron en otros países, tiene que buscar el ‘apoyo popular para el uso de la energía nuclear’. Ha llegado el momento de desafiar la radiofobia, el peligro no son las Centrales Nucleares, el peligro son la de potencia que tienen armas ‘NRBQ-Nuclear, Radiológica, Biológica y Química’, y que algunas se están utilizando.


Así lo entienden cada vez más gobiernos de distintos signos que apuestan por el mantenimiento de las Centrales Nucleares en sus países y la construcción de nuevas plantas. Simplemente para tener una idea de la energía que produce una sola pastilla de combustible de uranio del tamaño de la punta de un dedo produce tanta como 48.138,639 litros de gas natural, 771,107 kg de carbón o 574,026 litros de petróleo. Recordemos a Montesquieu: “Para ser realmente grande hay que estar con la gente, no por encima de ella”.

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