​Hoy comemos en la cárcel

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Toda persona que haya cometido un delito debe ser castigada. Después de eso debería tener una segunda oportunidad. Por ese motivo varios centros penitenciarios optan por proyectos de integración social como escuelas de formación gastronómica. El objetivo es dar a los detenidos una cierta ética de trabajo y, por lo tanto, prepararlos para el momento posterior a su liberación. Por ahora en España no tiene ninguna oferta similar como en otras prisiones en el mundo.


  • Milán


In Galera (en la cárcel, en italiano) e encuentra en el interior de la prisión de Bollate, en la periferia de la ciudad de Milán. Cuatro reclusos ofician de camareros y otros cinco preparan los platos en la cocina, todos a las órdenes del chef y el jefe de sala, profesionales externos. La única condición para poder almorzar o cenar en In Galera es haber reservado mesa por teléfono y tampoco está permitido que los familiares de los internos acudan como clientes. Aquí no se trata de un concepto hostelero, sino más bien de una escuela o de un experimento social.


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La cárcel abrió sus puertas para una actividad económica como restaurante en el 2015 con el objetivo de favorecer la reinserción de los reclusos y eliminar los estigmas de la vida en la cárcel. La cárcel tiene 1.200 presos, siendo el 91% hombres. La organización que se encarga de gestionar el restaurante es Cooperativa Social ABC La Sapienza in Tavola cuyo objetivo es que los reclusos tengan un recurso formativo y dispongan de un curriculum vitae para la futura reinserción social.

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Interior del restaurante InGalera, dentro de la carcel de Bollate en Milán 


Los camareros, ayudantes de cocina y cocineros de "In Galera" ganan entre 1000 y 1500 euros al mes. Quien trabaja, recibe un pago y, después de deducir los impuestos y contribuir a los costes de alojamiento, puede disponer libremente de este dinero.


Clientes consultando la carta en el restaurante InGalera de Milán


Crema de patata a la leche con pan negro o bacalao al vapor con crema de pimiento rojo son algunas de las especialidades de In Galera. En la mayoría de las noches, los aproximadamente cincuenta asientos del restaurante están completamente reservados. Domingo y lunes el restaurante está cerrado.


  • Turin:


Liberamensa se encuentra en la prisión de Lo Russo e Cotugno en Turín y está dirigido por 17 internos. La reserva es obligatoria, con nombre completo y fecha de nacimiento. La entrada solo tiene lugar entre las 20 y las 20.30 horas. 


Ristorante liberamensa se encuentra en la prisiu00f3n de Lo Russo e Cotugno en Turu00edn

Todos los visitantes deben entregar sus identificaciones al entrar y solo abre los viernes y sábados por la noche. Se ofrece un menú degustación por el precio de 30 euros. Los clientes del restaurante pueden elegir entre cinco vinos piamonteses, y el menú incluye platos como la Battuta di Fassone Al Coltello Con Leggera Maionese Alla Senape Su Letto Di Sedano Bianco o Flan di Zucca Con Fonduta Al Castelmagno. Las reservas suelen estar completas para dos meses.



  • Londres:


The Clink (en español coloquial, El Truyo) está ubicado dentro de los muros del centro penitenciario de Brixton, un local que se encuentra dentro de las instalaciones de la cárcel y donde trabajan, igual como en Milán, personas encarceladas y en proceso de rehabilitación. Con servicio de desayuno, comida, té de la tarde y cenas en algunos jueves, tiene precios ajustados para tratarse de Londres y una presentación que, a la vista de las imágenes de los platos, no tiene nada que envidiar a la de restaurantes de cierta categoría. También aquí la gestión del proyecto hostelero está en manos de la organización benéfica Clink Charity, que regenta otros en los centros penitenciarios de Cardiff, Manchester, Styal (ubicada en Cheshire) y High Down (ubicada en Surrey).


The Clink a new restaurant in Brixton prison

The Clink, el restaurante de la prisión de Brixton. Inglaterra 


Para poder comer en The Clink hay que reservar con tres días de antelación como mínimo, todos los comensales tienen que ser mayores de edad, e identificarse y pasar un control de seguridad para acceder al recinto carcelario. Por supuesto hay ciertas normas de seguridad, pero estas no impiden que puedan hablar con los camareros, que use con toda tranquilidad los cuchillos en la mesa (está todo supervisado), eso sí, no se pueden hacer fotos con el personal recluso que atiende el restaurante, ni dejar propinas, solo donativos para el proyecto de reinserción social.



  • San Diego-Cartagena (Colombia)


El Interno es el restaurante de la cárcel de mujeres de San Diego, en la ciudad caribeña de Cartagena que abrió en el año 2016. Es el lugar de las segundas oportunidades, aquí son 20 internas que sirven las mesas, aprenden cocina y preparan los platos diseñados por chefs de prestigio como el español Koldo Miranda. La experiencia, inspirada en el restaurante In Galera de la cárcel de Milán, ayuda a la reinserción de las internas a su salida de la cárcel, y ayuda también a cambiar la percepción que la sociedad tiene de ellas. 


Gracias a la Fundación ACCIÓN INTERNA se han podido ayudar a más de 4.000 presos en cárceles de todo el país. El Interno es así el primer restaurante en el mundo en una cárcel de mujeres y fue seleccionado por la revista TIME como uno de los 100 mejores sitios del mundo 2018.


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El restaurante Interno, ubicado al interno de la cárcel de San Diego, en Cartagena (Colombia)



  • Ciudad del Cabo (Sudafrica)


Idlanathi es el restaurante que está ubicado en los terrenos de la prisión de alta seguridad de Pollsmoor, donde el ex presidente sudafricano y ganador del Premio Nobel de la Paz Nelson Mandela estuvo recluido en la década de 1980 durante seis años. Las instalaciones en el suburbio de Tokai en Ciudad del Cabo tienen alrededor de 8,000 reclusos. 


Cincuenta invitados caben en el Idlanathi. Desde la mañana hasta el mediodía, se sirve a precios sumamente asequibles: el desayuno de un granjero, que incluye café, cuesta 35 rand (actualmente, alrededor de 2,30 euros). Se ofrece entre otros cordon bleu de pollo con patatas fritas y ensalada por 37 rand. No hay bebidas alcohólicas, los huéspedes pueden elegir entre agua, zumos o refrescos.


En el restaurante no se emplea a delincuentes violentos condenados. Después de servir, el personal de la prisión cuenta los cuchillos en la cocina y se asegura de que los reclusos no ocultan objetos peligrosos en sus cuerpos o ropas. El restaurante tiene 15 mesas y tiene el encanto de una cantina.



  • Arnstadt-Turingia (Alemania)


En el centro de detención de menores de Arnstadt, ubicado en Turingia, las mesas de su servicio de gastronomía están reservadas con un año de antelación. Son seis las cenas especiales que organizan los jóvenes internos al año y la del mes de diciembre constará de sopa de calabaza, crujientes pechuga de ganso y risotto con helado de canela. La idea de estas cenas, que funcionan desde el año 2014, partió de la dirección del centro que pretende presentar el sistema de justicia juvenil en público, reducir los prejuicios y hacer que algo significativo con los jóvenes. Comer en la cárcel, ayuda fortalecer la competencia laboral de los presos. Para la inclusión social, es importante crear un entorno lo más adaptado posible al mundo exterior.


Dinner hinter Gittern Arnstadt

El detenido Christopher sirvió el 15.12.2016 en el centro de detención de menores Arnstadt a los invitados durante una "cena tras las rejas". Seis veces al año, el centro de detenciónrealiza estas cenas


  • Olympus – Salt Lake City (Utah):



Mt. Olympus Salt Lake City Utah

Monte Olympus Salt Lake City Utah


The Utah State Prison and surrounding area in Salt Lake County Friday,

Prisión del estado de Utah en  Salt Lake County


Hard Times Cafe (Café de Tiempos Difíciles), está ubicado fuera del área mínima de protección en las instalaciones de Olympus, la unidad de Salud Mental de la prisión estatal de Utah (EE.UU). El restaurante es propiedad del centro penitenciario y fue inaugurado en 2009. El propósito de este café es que los reclusos que trabajan allí desarrollen sus habilidades de cocineros para cuando salgan de prisión, además de que, pasar algunas horas en la cocina, les ayuda a reducir su condena y conseguir la libertad condicional.


Fuentes:

https://theclinkcharity.org/the-clink-restaurants/

http://www.ingalera.it/

http://www.liberamensa.org/

http://restauranteinterno.com/

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