​Bacalar, la belleza acuática de México

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    La laguna de Bacalar está situada en el estado mexicano de Quintana Roo, en un territorio exuberante y cargado de mucha foresta, magia y ecología. En estos entornos de base turística, el ambiente que se respira es de tranquilidad, belleza natural y sensaciones que sitúan al viajero en una levitación indescriptible. Y en esta laguna de unos 178 kms.de extensión por 2 kms. de anchura,  los amantes de los deportes náuticos o el simple divertimento de recorrer en barco estas aguas cristalinas con los imposibles cenotes en sus orillas y las palapas y hotelitos custodiando los bordes de esta masa de agua con colores diversos que sorprende al visitante es todo un placer para mente y cuerpo. 


Zona de hoteles, en la laguna Bacalar

Zona de hoteles, en la laguna Bacalar


     Aguas impresionantes para momentos de disfrute con sus playas cercanas y los vendedores de mangos por toda la población de Bacalar en un escenario enfocado a un turismo controlado y bien organizado, alejado de la masificación de Cancún y Playa del Carmen. Y aquí todo es natural como su propio enclave. Palapas, cabañas, restaurantes y marina para dar un servicio al visitante que gusta de un lugar distinto y agarrado a la diversidad geográfica y al trato amable de sus emprendedores. 


Cenote en la laguna Bacalar

Cenote en la laguna Bacalar


     Un ejemplo es Papitos y la organización Bacatravel Tours con su capitán Fernando Arellano de guía y orientador para conocer a fondo la realidad de una laguna que impacta por su hermosura y por representar un ecosistema único en territorio caribeño. Y con el ánimo y empuje de Rogelio Álvarez empresario en Tulum el periplo  hacia Bacalar se convirtió en un recorrido animoso, divertido y terapéutico con baños sanadores en unas aguas oxigenadas y cuidadas gracias a unas algas especiales que mantienen la laguna en unas condiciones higiénicas notables. 


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Capitán Fernando Arellano


     Y en Bacalar la vida se vive en momentos de libertad y disfrute, especialmente en días claros y límpidos con el sol de custodio casi permanente. Lo acuático y lo gastronómico se unen en este espacio de emoción, sentimiento, seudestesia, impresión y más nominativos benévolos en un alarde de convertir el turismo en una manera de ser y actuar. 


     Y en Bacalar el fenómeno turístico tiene su impronta y es todo un ejemplo de alcanzar esa armonía entre la propia naturaleza y el desarrollo económico. La laguna de los siete colores sigue su curso para recibir a gentes con las ideas claras de encontrar la pasión en un barquito bien patroneado entre piñas de la tierra y sandías digestivas con las birras de bebida salutífera y amistosa. 


      Ya en el interior del poblado el castillo de San Felipe de base española domina la bahía de agua dulce con una

perspectiva que engancha. Bacalar es todo un reclamo y reflejo de un turismo racional y bien entendido. Y con Rogelio Álvarez de guía cercano y locuaz mucho más.


Rogelio u00c1lvarez a la dcha. con amigos

Rogelio Álvarez a la dcha. con amigos




 Texto y fotos: Carlos Cuesta

A eso a laguna Bacalar
A eso a laguna Bacalar

Carlos Cuesta autor del reportaje
Carlos Cuesta autor del reportaje

Fuerte de San Felipe
Fuerte de San Felipe

Vendedor de mangos
Vendedor de mangos

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