Amigos que se dedican al oficio de cultivar uvas, me gusta disfrutar de su compañía, ellos hacen viticultura de verdad, sus esfuerzos, sus pérdidas y sus vinos muchas veces son incomprendidos por la velocidad y la falta de amor en la que vivimos.
Igual yo sigo soñando… y me gusta imaginar que en los bares y restaurantes de Ourense, algún día se apueste por vinos de viticultores y sobre todo que se hable de ellos con orgullo, como una de las expresiones de identidad de Galicia.
(de izq.dcha.) Daniel Marín, Antonio Míguez Amil, Pablo Dapena, Bernardo Estévez y Adolfo Castro
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