Cuando Borja Anabitarte, fundador del Grupo hostelero Mentidero junto a su esposa Lara Alonso, decidió abrir La Casería de la Mar, en los alrededores de Comillas (Cantabria), no solo pensaba en replicar las grandes virtudes del universo Mentidero- o sea la excelencia, el detalle, la profesionalidad y el disfrute sereno-sino, también, en dejar un poquito de su alma familiar, cercana y sensible.
La Casería de La Mar. fachada
En septiembre de 2015, Borja inaugura la Casería del Mar, una antigua vaquería, rehabilitada en un precioso hotel-boutique de 8 habitaciones, en una finca de 19 hectáreas, ubicado en un paisaje verde norteño de hierba, cultivos, eucaliptus, marismas y montañas. Desde el hotel, las vistas a los Picos de Europa son incomparables. Hablamos de hotel, pero la sensación que se tiene al alojarnos allí es la de estar en tu propia casa, rodeados de quietud, calma y silencio.
Vistas a los Picos de Europa desde la La Casería del Mar
El emporio hostelero de Borja Anabitarte, creado hace 26 años, está compuesto por varios restaurantes (La Borda del Mentidero, Las Brasas del mentidero, La Trattoria del Mentidero y Mentidero Las Rozas Village) servicios de catering y tiendas gourmet. La Casería del Mar viene a complementar el Grupo Mentidero con este coqueto hotel boutique lleno de finura, donde la hospitalidad, el buen gusto el lujo estiloso y la sensación de descanso se dan la mano.
Se trata de un refugio con mucha clase, lujoso sin estridencias, con un punto de sofisticación discreta en su decoración serena, exquisita y luminosa (los amplios ventanales de la casa nos sumergen en el propio paisaje) con tallas de valor, muebles de anticuarios comprados en Francia por el propio Borja y su mujer, refinadas telas de pared en las habitaciones que proceden de Inglaterra (todo ello coordinado por Lara Alonso y la interiorista Chesu Puente- por cierto, hija del recordado Jesús Puente) pero, a la vez, muy acogedor y cercano con detalles como la doble chimenea que conecta los dos salones de la planta baja, los cómodos sofás o las mesas de juegos para reunir a la gente entorno al ocio.
Caseria de La Mar. salón
La Casería de la Mar está concebida como destino pensado para quienes buscan desconexión, autenticidad y una experiencia cuidada al más mínimo detalle. Ideal para un público tranquilo, adulto, que sabe valorar el silencio y un ocio responsable, amante de un entorno natural apacible que invita al descanso.
Uno de los salones de La Casería de La Mar
Las habitaciones, concebidas como espacios de calma, apuestan por el confort y la luminosidad. Muchas de ellas ofrecen vistas al campo, lo que ya en sí mismo supone todo un lujo de tranquilidad. La decoración de los cuartos-por cierto, muy amplios- es delicada y elegante. Llaman la atención sus sutilmente floreadas telas en las paredes, la comodidad de sus camas y lo bien concebido que está la parte del cuarto de baño con una ducha práctica y fácil de usar (cosa que no siempre ocurre en todos los hoteles).
Los desayunos es otro de los momentos “estrella” en la Casería de la Mar. En una preciosa sala- decorada por una vajilla francesa espectacular- con dos mesas redondas, se sirve el rico y completísimo desayuno-buffet con productos artesanos y locales, como los sobaos cántabros. Desde ahí, vemos la cocina con una isla en medio, donde la cocinera nos podrá elaborar lo que deseemos, como unos huevos fritos, por ejemplo, de origen local.
Caseria de La Mar- zona desyunos
En la propia finca, podemos realizar paseos (o en sus inmediaciones por caminitos bordeados de verde y curiosísimas marismas que desembocan en el mar Cantábrico), se pueden alquilar bicicletas eléctricas o relajarnos en el coqueto spa y en el gimnasio de la Casería. Situados ambos en un anexo de la finca, el espacio wellness tiene excelentes vistas a los Picos de Europa, a la finca y a las verdes colinas cántabras. Es como si estuviéramos desconectando dentro del propio paisaje. Un descanso encantador para la vista y el alma con un spa que tiene una gran ducha de agua fría, sauna infrarroja y pileta de agua termal.
Además, qué mejor idea que realizar escapadas de turismo cultural y de naturaleza por los alrededores del hotel. Por ejemplo, recorrer Comillas (a 4 kilómetros), donde nos fascinará su elegante patrimonio arquitectónico como el icónico El Capricho de Gaudí, una de las obras más singulares de Antoni Gaudí fuera de Cataluña, el majestuoso Palacio de Sobrellano, símbolo del esplendor aristocrático de la villa en el siglo XIX o el perfil imponente de la Universidad Pontificia de Comillas.
Comillas, Cantabria
Otra opción es ir a San Vicente de la Barquera (a diez minutos en coche), donde visitar su casco antiguo y atalaya o su bonito puerto o, también, disfrutar de las fabulosas playas cántabras como la de Oyambre…, entre otras muchas opciones.
Playa de Oyambre, Cantabria
Hay muchos lugares adorables que completarán, a ciencia cierta, nuestra estancia tan especial en la Casería de la Mar. La gastronomía – como probar un buen cocido montañés o degustar pescados-es otro de los puntos clave de nuestras escapadas ya que hay numerosos restaurantes de cocina cántabra espectacular en las localidades cercanas .
Algunos ejemplos son La Pradera en la aldea de Ruiseñada, a diez minutos de la Casería- un local de fina gastronomía cántabra revisitada-, El Mirador de Trasvía - ( especializado en cocido montañés cántabro y con una vistas de ensueño al mar) en la población homónima ( perteneciente a Comillas), a muy poca distancia del hotel o Trasval Gastrobar, un local simpático de picoteo gourmet, en el centro de San Vicente de la Barquera.
Más información: https://www.caseriadelamar.es/ (Abierto todo el año salvo agosto)
Autora: Carmen Pineda
Comentarios