Corría el año 2009 y aparecían noticias en la prensa en el mes de septiembre en las que se que ese año ya habían ardido más del doble de hectáreas que en todo 2008. Con lo ocurrido este año, recordé una charla que tuve en el mes de agosto de aquel año 2009, con un ingeniero de montes, que había sido uno de los escasos doctorados en la materia. Aquel ingeniero dirigía la programación y exploitación de las plantaciones arbóreas para abastecer de madera a ENCE (Energía y Celulosa) que era y es la empresa española líder en la producción de celulosa de eucalipto y en la generación de energía renovable a partir de biomasa agroforestal.
Para satisfacer mi curiosidad derivada de mi condición de ignorante en la materia le hice dos preguntas:
La primera fue la relativa a las plantaciones de eucaliptos sobre los que en aquella época comenzaba a arreciar el feroz ataque a su plantación, fundamentada en que agotaban el terreno, lo convertían en improductivo y aumentablan el riesgo de incendios.
La respuesta fue categórica, pero fundamentada en una razón evidente que era difícilmente refutable, argumentó que una especie vegetal que era capaz de reproducir nuevos brotes en el terreno en el que estaba asentada, era la prueba evidente de que ni desecaba el terreno, ni lo convertía en infértil, pues si ello fuere así, no se reproduciría.
La segunda fue decirle, una vez más como ignorante en cuestiones forestales, que obviamente estaría muy preocupado con el incremento de incendios forestales, con relación a las plantaciones que gestionaba.
La respuesta en este caso fue asún más rotunda, manifestando que no estaba preocupado en absoluto, porque los montes de la empresa que gestionabla no ardían, ni nadie podía quemarlos intencionadamente.
Esta respuesta generó, necesariamente, una tercera y... ¿porqué?
Las razones no se hicieron esperar, explicándome cual era el sistema: Me dijo que en las plantaciones, se efectúaban rozas frecuentes con desbrozadoras de cadenas, e inmediatamente, con arados provistos de rejas de dos metros de profundidad, se volteabann los restos de material y se enterraban a esa profundidad, con lo que se conseguían dos resultados: la desaparición de rastrojos o material que pudiera incendiarse y propagars y, en segundo lugar, que esos materiales sevían de abono para la plantación favoreciendo el crecimiento de los árboles.
Esta praxis que parece que tiene suficientemente lógica, resulta que no se aplica en la actualidad. Bien es cierto, que aplicarla de modo generalizado resulta difícil o imposible, por la concurrencia de terrenos de múltiples propietarios. Además, en determinadas zonas escabrosas sería imposible aplicar esta técnica.
En el caso de la multiplicidad de propietarios, la forma de gestionarlo sería la constitución de comunidades, al estilo de los montes vecinales en mano común o constituyendo cooperativas. Ello, con la finalidad de evitar los incendios y al mismo tiempo obtener una rentabilidad del monte.
En los demás casos, seguramente que existen técnicos que pueden aportar ideas para establecer medios que eviten el incendio, incluido el fuego, como medio tradicional de prevención. De cualquier modo, resulta evidente que lo que se viene haciendo no sirve, que no se puede actuar con ocurrencias que son de todos conocidas pero impracticables. No se debe serguir basandose en meras ocurrencias, muy tristemente típicas de nuestro pais. Hay que empezar a trabajar con rigor y con criterios técnicos, como hacía y hace ENCE, entre otros si queremos acabar con el problema o minimizarlo.
La cuestión requiere de una actuación adecuada en I+D, porque la estadística sobre incendios en España es escalofriante. Para ver los Datos pulsar AQUÍ
En febrero de 2010 se publicó un informe por el Área de Defensa contra Incendios Forestales (ADCIF), titulado Los Incendios Forestales en España año 2008.
Con relación a dicho informe quiero referirme a las labores preventivas que se destacan en el miso y que el lector valore:
Puesta en funcionamiento de 10 brigadas de labores preventivas contra incendios forestales en el entorno de las bases BRIF.
Equipos de prevención integral de incendios forestales (EPRIF) Son equipos compuestos por cuatro personas, dos técnicos y dos capataces, creados de forma experimental en 1999 para promover prácticas de prevención de incendios entre la población rural, que actúan bajo la coordinación tanto del Ministerio de Medio Ambiente como de las Comunidades Autónomas
Planificación de quema controlada con propietarios, Pontevedra.
Las noticias nos decían este año que España ha sufrido en 2025 su peor racha de incendios forestales de la historia reciente, con más de 300,000 hectáreas arrasadas y cuatro fallecidos. Las olas de calor extremo y la sequía provocaron incendios simultáneos, especialmente en Galicia, Castilla y León (Zamora) y Extremadura, marcando un año devastador con más de 20 grandes fuegos activos simultáneamente en agosto.
Y estoy y estaré siempre con Santa Teresa porque “Obras son amores y no buenas razones”
José Manuel García Sobrado.
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