El enoturismo en Lisboa sigue sorprendiendo a viajeros de todo el mundo con su riqueza cultural y gastronómica. Entre sus bebidas más emblemáticas destaca la ginjinha, un licor dulce elaborado a base de guindas, aguardiente, azúcar y especias, que se ha convertido en un auténtico símbolo de la identidad lisboeta.
Con más de 180 años de historia, la ginjinha continúa siendo un ritual cotidiano en la región. Aunque las guindas ya eran utilizadas en recetas medicinales y monásticas desde la Edad Media, la versión que hoy conocemos de la ginjinha
fue inventada por el gallego Francisco Espinheira, quien comercializó la bebida en la capital portuguesa alrededor de 1840. Francisco Espinheira, inspirado por la receta de un fraile, empezó a servirla en un pequeño local en el Largo de São Domingos, a pocos metros de la plaza Rossio. La iniciativa fue un éxito inmediato, y desde entonces, generación tras generación han mantenido vivo el ritual de pedir “una ginjinha”, ya sea com elas (con guindas en el vaso) o sem elas (sin ellas).
Ginjinha Epinheira
Hoy en día, la tradición se mantiene viva en establecimientos centenarios como A Ginjinha Espinheira o Ginja Sem Rival, que permanecen en manos de las mismas familias fundadoras. Junto a ellos, locales como Ginjinha Rubi o la popular Ginginha do Carmo, situada en la Calçada do Carmo, continúan transmitiendo esta costumbre en pequeños vasos de cristal. En este último, uno de los más concurridos de la ciudad, los visitantes pueden degustar la bebida en un ambiente auténtico y sin pretensiones, de pie en la barra o incluso en la calle. Su propuesta más original consiste en servir la ginjinha en una copa de chocolate, una combinación que ha conquistado a quienes buscan una experiencia diferente y que conecta con otras tradiciones.
Su producción alcanza alrededor de 150.000 litros al año, con un consumo sólido en Portugal y un creciente interés en mercados internacionales, especialmente en Europa, América y Asia. Este reconocimiento ha consolidado a la ginjinha como uno de los productos más característicos de la gastronomía portuguesa.
Ginjinha de Obidos
Aunque la forma más tradicional de disfrutar la ginjinha sigue siendo en vaso de cristal, de pie en la barra o en la calle, el licor ha empezado a ganar protagonismo en el mundo de la coctelería moderna. La nueva generación de mixólogos está reinterpretando la bebida en creaciones que fusionan la receta centenaria con ingredientes contemporáneos, atrayendo a una nueva generación de consumidores. Tanto es así que forma parte de numerosas rutas turísticas y gastronómicas que invitan a conocer Lisboa a través de sus sabores más auténticos, incluyendo desde las casas más antiguas y tradicionales hasta restaurantes que la integran en postres de autor.
Con un sabor intenso la ginjinha ha logrado lo que pocas bebidas pueden, mantenerse como un ritual diario para los locales y, al mismo tiempo, convertirse en un icono internacional.
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