¿Timo o mala fe?

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Uxia 135

     Que tenemos un panorama internacional complicado en clave energética no es ninguna novedad. Y que a la derecha le gusta hacer ruido con ello, tampoco.


      Cuando en agosto se aprueban las medidas para el Plan de choque para reducir el consumo de energía en edificios administrativos, recintos públicos y comercios, comienza la batalla de luces en los escaparates y recursos ante los tribunales. Un sinsentido que solo fue un tramo más de una era repleta de bulos. 


      La crisis energética que azota a Europa está dejando patente las limitaciones del actual mercado de la electricidad. El histórico encarecimiento del precio de la energía ha obligado a la Comisión Europea a trabajar urgentemente en una reforma estructural y del mercado eléctrico.


     Y para ello, el Gobierno se remangó para intentar paliar el daño que los efectos de la guerra de Ucrania iban a causar en los bolsillos de la ciudadanía española. Y con una previa salida a “airearse un rato”, se consiguió un hito histórico, que dos países como España y Portugal terminaran aprobando de manera conjunta y con el aval europeo, la excepción ibérica. 


       Mientras nuestras facturas reflejaban la bajada de la curva, la derecha salía en tromba a calificarlo de “timo”. ¿Es acaso un timo beneficiar al conjunto de los consumidores finales de electricidad, que se han visto afectados por el incremento de los precios de la energía? Quizás la idea de estafa para unos, no comulga con la de otros. 


       Será la propia Comisión europea, la que entienda que esto es un ejemplo a seguir. Sin duda, hemos pasado de predicar en el desierto y sufrir el descarte general, a formar parte del nuevo “mainstream” europeo, pese a Feijóo que lidera la contraparte agorera. Con tan mala suerte, que ni Von der Leyen, colega europea, atiende su insolvencia.


       Y esto no es ni será flor de un día. España no deja de sembrar hechos para hacer futuro. Un futuro que pasa por el acuerdo de crear el corredor de energía verde. Con ello nuestro país se convertirá en un 'hub' energético, una ubicación clave para intercambiar productos y servicios correlacionados con su elevada capacidad para producir energías renovables, que se canalizarán al resto de la UE. Otro éxito internacional e interno de nuestro país. 


       Y esto molestará. Porque a la derecha no le gusta el liderazgo europeo que se está gestando con España. Porque ellos son más de política fiscal al estilo británico. Porque en definitiva, cuanto peor, mejor. ¿Será que a Europa le gustan los timos o será mala fe?

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