​Txacolí, el alma de Vizcaya en una copa

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     Si hay algo que caracteriza a Vizcaya y al País Vasco es su vino: el txacoli. Blanco en el 95% de los casos (aunque también existen algunos txacolis tintos y rosados) representa, como pocas cosas, la idiosincrasia de esta tierra de gente noble, honrada, que sabe proteger sus riquezas ancestrales, culturales, gastronómicas y vinícolas, como pocos.


    La Denominación de Origen de Bizkaiko Txacolina es fiel ejemplo de ello. Desde 1994, hace ya 28 años, ha rescatado, amparado, fomentado y exportado más allá de su tierra, este vino, creando sinergias y una cooperación y comunidad admirables entre todos los productores de txacoli. Antón Txapartegi, secretario técnico de la D.O. es, sin duda alguna, un bastión esencial en esta actividad de alzar el txacoli hasta donde se merece.


Txacolis de Bizkaiko Txacolina

Txacolis de Bizkaiko Txacolina


     Pero, además, han sabido hacerlo, sin estridencias, con paciencia y energía a la vez, ayudando tanto a las bodegas más tradicionales como a las más innovadoras. En la filosofía del txacoli la fusión entre tradición y modernidad es clave. El pasado se une a la multitud de proyectos que se fraguan, actualmente, entorno a este vino. “Un viaje apasionante”, como bien dice Iñaki Suarez, experto sumiller y gran conocedor de este vino, que pertenece, además, al Comité de Cata de la D.O.


     ¿Pero cuáles son los signos distintivos del txacoli? Efectivamente, posee unas características que le hace ser un vino muy especial: es joven, fresco, frutal, floral y la acidez es uno de sus valores fundamentales. Lo que en un principio era un vino que se hacía en casa para consumo propio, como dice su etimología de “etxeko”- que en euskera significa casa- hoy es un caldo cada vez más reconocido y valorado por los foráneos.


     Este vino de “trago largo” que, por su característica ácida te pide tomar otra copa, está elaborado con tres variedades de uvas fundamentales: Hondarrabi zuri, Hondarrabi beltza y Hondarrabi zerratia, a las que se puede, eventualmente, añadir 6 variedades foráneas como, por ejemplo, el gros manseng o el riesling. Pero, para ser denominado txacoli, éste tiene que tener siempre 80% de Hondarrabi zuri o zerratia o, ambas conjuntamente. La D.O. Bizkaiko Txacolina categoriza 3 tipos de este vino: los pertenecientes a la categoría normal, los bereziak (“especiales”, que son los llamados txacolis gastronómicos, envejecidos o fermentados en barrica) y los apartak (“singulares”, vinos elaborados de forma más innovadora con procesos menos habituales como fermentación en pieles, elaboraciones carbónicas o sin sulfitos añadidos, entre otros métodos). De esta manera, para que el consumidor se oriente, los txacolis tradicionales o jóvenes lucen, actualmente, en su contraetiquetado, un color verde claro mientras que los “bereziak”, más antiguos, ostentan en su etiqueta un tono de verde más pardo.


     Encontramos 38 bodegas de txacoli, con 188 viticultores y 416 hectáreas, en 6 comarcas que la D.O. ampara. La mayoría de las explotaciones son minifundios de tipo familiar, de larga tradición, cultura y amor por el terruño que reflejan la idiosincrasia vasca y ese trasfondo humanista que hace, gracias a sus gentes, un territorio vinícola sea especial. Las comarcas de Uribe, Urdaibai, Duranguesado, Leartibai, Nervión y Encartaciones hacen parte de la configuración geográfica de Bizkaiko Txacolina.



  • Algunas bodegas destacables entorno al txacoli



     Si bien, todas las bodegas tienen su particularidad, es interesante destacar algunas cuyas características definen a la perfección ese conjunto de elaboración del txacoli.


    Bodegas que se pueden visitar, gracias a las iniciativas de enoturismo promovidas por la D.O., como es el caso del Festival Mahasti Artean (entre viñedos), en el que participan, cada año, las bodegas de una de las comarcas, organizando para el público, catas con degustación de pintxos, espectáculos de magia, de comedia, visitas a los viñedos…Este 2022, ha sido el turno del Valle de Txorierri, en Uribe, próximo a Bilbao, donde la Bodega Magalarte Lezama, con 130 años de antigüedad, conocida por sus vinos Ieup! ha organizado fiestas en los viñedos o maridajes gastronómicos con catas de sus mejores añadas y txacolis berezia ( especiales) de crianzas sobre lías. Asímismo, la Bodega Magalarte en Zamudio, cuyos familiares son primos de los anteriores, han abierto a los visitantes su explotación durante el Festival. Su bodega es tipo “château“ francés con las viñas en espaldera, sobre césped, entorno a la casa. La sexta generación de la familia Aretxabaleta elabora el vino Magalarte y organiza numerosas actividades de enoturismo durante el año.


Vinos Magalarte de la Bodega Magalarte Zamundio

Vinos Magalarte de la Bodega Magalarte Zamundio


     Si Magalarte ha sido protagonista en esta edición de Mahasti Artean, otras lo son, simplemente, por sus propias características. La Bodega Virgen de Lorea (Virgen de la Flor), en el municipio de Zalla, posee 23 hectáreas y 20 de viñedo, en un paraje de montes mirando hacia el sur, es un lugar único para elaborar el mejor txacoli, en suelos arcillosos. De hecho, es el viñedo de mayor dimensión dedicado al txacoli en Euskadi. 16 parcelas, en la parte más atlántica de la D.O. del txacoli, que se ubican entorno a su bodega y a una espectacular casa de indianos. 


Vinos txacolis en Bodega Virgen de Lorea

Vinos txacolis en Bodega Virgen de Lorea


     Con una antigüedad que data de finales del XVII, la bodega Virgen de Lorea, elabora vinos criados sobre lías, con viñas de hondarrabi zuri (80%) y folle-blanc. Aretxaga es su buque insignia (muy fresco por su extraordinaria acidez y frutal) aunque elaboran otros vinos notables como el Señorío de Otxarán o Loreako.


Viu00f1edos de Txacoli en Virgen de Lorea

Viñedos de Txacoli en Virgen de Lorea


     En cuanto a la Bodega Gorka Izagirre, cuyo director General, Bertol Izagirre, un joven emprendedor con grandes ideas, que es, asimismo, miembro del Consejo regulador de Bilbako Txacolina, se encuentra en Larrabetzu (Uribe). Compaginan la elaboración de txacolis jóvenes con vinos de guarda y gastronómicos, en sus 40 hectáreas de viñedo propio y sus 14 parcelas. 6 referencias de vinos, como el Ilun, el G22 o el Zura (premiado en 2015 como mejor vino blanco en el Concurso Mundial de Bruselas) que han sabido exportar, con éxito, fuera de las fronteras vascas.


     En otra de las comarcas claves de la D.O., la de Urdaibai (Reserva de la biosfera), al lado de Guernika, se encuentra, quizás, una de las bodegas más punteras y referentes del mundo del txacolí: hablamos de Itsasmendi. En un paraje frondoso de verdes bosques, montes y viñedos en espaldera, surge la bodega, de moderno diseño arquitectónico con grandes cristaleras.27 años de vida, diversidad de las uvas, respeto del ecosistema y de la tradición vitivinícola y técnicas enológicas innovativas (elaboración de vinos aparta, por ejemplo) configuran la identidad y filosofía de Itsasmendi, cuyo director técnico, Garikoitz Rios es un notable visionario, abierto de mente y apasionado del txacoli. Son 40 hectáreas en 15 parcelas con 12 referencias donde destacan el Itsasmendi 7, el Bat berri de maceración carbónica o el Eklipse (hondarrabi beltza y pinot noir). Visitas guiadas, cooperación con el Urdaibai Bird Center ( centro de aves), presentaciones de libros como la de “Viñedos y vinos del noroeste de España” del geógrafo y etnógrafo francés Huets de Lemps, de la editorial Cultura Liquida regentada, con tino, por la periodista Cristina Alcalá, catas verticales a través de los viñedos son algunas de las hermosas y dinámicas actividades que desarrolla esta Bodega.


     Otras Bodegas como Lapazarán, cerca de Itsasmedi, en Urdaibai, elaboran estupendos txacolis criados en lías, dignos, asimismo, de mención.



  • Maridaje Txacolí con gastronomía vasca



       Si las bodegas son esenciales en la creación del txacoli, no lo son menos los lugares, donde disfrutar de este vino junto a las riquezas gastronómicas y culturales de la región. Hay varias opciones. Desde “potear” (tapear) en el hermoso Bilbao, donde, además podemos aprovechar para descubrir sus maravillas monumentales como el célebre Museo Guggenheim, hasta conocer algunos de los exquisitos restaurantes tanto en la ciudad como en sus alrededores.


      “Potear” en el Casco viejo, en la Plaza Nueva o en el barrio de Abanda (la zona de las Galerías de Arte) es una experiencia única para descubrir tanto el txacoli como los pintxos de la tierra. Imprescindible, para pasar por un auténtico bilbaíno, ir de bar en bar probando solo en cada etapa un solo pintxo. Gure-Toki (en la Plaza Nueva) o La Roca (con sus Gildas- piparras, aceitunas y anchoas excepcionales-) y Las Lías, son locales donde maridar estas delicias con txacolis como Ieup! de Magalarte O Leoia de Itsasmendi.


     A nivel de alta gastronomía, sobresalen en la capital de Vizcaya, el Restaurante Ola de Martín Berasategui (1 estrella Michelin) donde, además de una cocina excepcional, poseen una bodega de txacoli admirable. Lo mismo ocurre en Nerua, el restaurante del Guggenheim, donde el chef Josean Alija (también estrella Michelin), elabora una cocina vasca revisitada, regada por los mejores txacolis.


     Mención especial por su excelencia gastronómica, su recuperación de las raíces culinarias y culturales y por su inmenso talento, merecen Garena y su creador el joven treintañero Julen Baz en su caserío de la comarca del Duranguesado, a media hora de Bilbao. Su cocina, que se denomina ya como “la revolución del Caserío” promete muchas sorpresas y dará mucho que hablar. No en balde, ya ha conseguido la primera estrella Michelin. En su pasión por recuperar los productos autóctonos de su tierra, posee unos viñedos (cuyo vino es elaborado en la Bodega Gorka Izagirre) donde destacan txacolis como el Garena 2020, el Geroa 2016 (crianza sobre lías) o el Lorertxoa, un aparta, hecho en velo de flor.


Txacolis en Garena

Txacolis en Garena


    Con siglos de tradición a sus espaldas, vaivenes por épocas, podemos decir, que, actualmente, el txacoli conoce una etapa dorada. Nunca se ha apreciado tanto ni se conoce con tanta amplitud como ahora. Pero lo mejor está por llegar, gracias a los avances,la información y la creciente profesionalización del sector. Y, todo ello, gracias a la pasión, talento y sentido de la identidad de un grupo de bodegueros, sumilleres y gentes que trabajan y aman el txacoli.


Carmen Pineda 222

Autora: Carmen Pineda





Ambiente del Festival Mahasti Artean en Bodega Magalarte Zamudio
Ambiente del Festival Mahasti Artean en Bodega Magalarte Zamudio

Bat Berri de Itsasmendi
Bat Berri de Itsasmendi

Bodegas en el restaurante Garena
Bodegas en el restaurante Garena

El sumiller Iñaki Sanchez realizando una cata en Itsasmendi
El sumiller Iñaki Sanchez realizando una cata en Itsasmendi

Leoia de Itsasmedi en Las lías
Leoia de Itsasmedi en Las lías

Tapa de Gildas en La Roca
Tapa de Gildas en La Roca

Txacoli de Lapazaran
Txacoli de Lapazaran

Txacoli y pinchos durante El Festival Mahasti Artean
Txacoli y pinchos durante El Festival Mahasti Artean

Vistas desde la Bodega Magalarte  Lezama
Vistas desde la Bodega Magalarte Lezama

Zura de Gorka Izagirre
Zura de Gorka Izagirre

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