​Hasaku, feliz fusión gastronómica nikkei entre Japón y Perú

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     Desde hace un tiempo, la cocina peruana en Madrid tiene un nombre: Jhosef Arias. Este joven chef limeño se ha convertido en el mejor embajador de la gastronomía de su país proponiendo a los españoles una cocina innovadora, con un estilo propio que desgrana y matiza en sus cada vez más numerosos locales de la capital, como son Piscomar, Callao24, Humo, ADN Origen Perú y el último en llegar, Hasaku.


     Hasaku es la nueva apuesta culinaria Nikkei de Jhosef Arias. Un viaje al mestizaje cultural, a la fusión de dos gastronomías, la peruana y la japonesa, que, allá por 1900, comenzó a integrar el panorama culinario en Perú. Situado en el barrio residencial de Las Tablas, Hasaku, cuyo nombre hace referencia en japonés a una naranja agria e híbrida, concepto que enlaza con las limas y cítricos tan usados en la cocina peruana, preconiza ya, desde su nombre, esa simbiosis.


Salu00f3n de Haisaku en Las Tablas

Salón de Haisaku en Las Tablas


     El local es agradable, acogedor y de líneas claras y sencillas. La hospitalidad del personal de sala es notable como la de la simpática Caterine. Hasaku propone una carta muy atractiva, donde la fusión japo-peruana es simbiótica: gyozas, tempuras, cebiches, baos, makis, nigiris… se dan la mano en un equilibrio perfecto.


Baos en Hasaku

Baos en Hasaku


     Detrás de esta propuesta, hay una ardua labor de investigación del chef Arias, que ha elaborado unos platos con corazón, pasión y mucha tradición y respeto históricos. En realidad, Hasaku, esconde un homenaje a esa historia de los issei (inmigrantes japoneses) que, al instalarse en el Perú de finales del XIX- donde empezaron a trabajar en las haciendas azucareras-, tuvieron que adaptarse a la cultura peruana, pero sin abandonar muchas de sus tradiciones. A nivel gastronómico, aportaron, por ejemplo, sus grandes conocimientos sobre pescado crudo, matizando la elaboración de los cebiches, combinaron los potajes criollos con sus propios platos japoneses o introdujeron productos como los tallarines y las salsas niponas.


      Esta grandísima influencia japonesa que enriqueció la gastronomía del Perú- y, que actualmente, sigue en constante evolución- es, hoy en día, algo que todavía es fuente de agradecimiento por parte del pueblo peruano. Jhosef Arias, reitera esta admiración con su planteamiento Nikkei en Hasaku. Y, lo hace con muy buen tino.


      Destacan muchas de las propuestas culinarias, pero, siempre con algo en común: la calidad de los productos y la refinada elaboración, respetando la filosofía Nikkei. Ejemplo de ello son: las tempuras, en las que sobresale la perfecta fritura y combinación de ingredientes, como en el sabroso plato de tempura con langostinos tigre y salsa rocoto; las gyozas de langostinos y cerdo con una acertadísima salsa de gambas o los esponjosos baos (de los mejores que he comido) rellenos de panceta crujiente con salsa criolla y crema de rocoto.


Langostinos en tempura Hasaku

Langostinos en tempura Hasaku


     Si pasamos al capítulo de los cebiches cualquiera de ellos es excelente. El de corvina, por citar alguno, elaborado con langostinos, leche de tigre de ají amarillo e hilos de pepino es memorable, siempre en su justo punto de picante y con un pescado fresquísimo.


     Elegir platos de makis o nigiris es obligado en Hasaku para comprobar el dominio en su elaboración, así como la acertada combinación japo-peruana. El maki acebichado, roll relleno de langostino, con aguacate, terminado en láminas de atún en salsa acebichada (realizada con ají amarillo, apio, ajo, limón y cilantro) está más que conseguido. En este apartado, el juego de perfecto equilibrismo entre salsas, pescados y toques varios de frutas o legumbres es muy sutil. Cualquiera de ellos es recomendable.


      Pero, no solo hay pescados en Hasaku. En los Wok de la carta, existe el de lomo Nikkei que es una auténtica delicia. Acompañado de arroz blanco, la preparación consta de un solomillo de perfecta cocción que viene salteado con champiñones, ají amarillo, cebolla y tomate. Sabores que explotan en el paladar, pero sutilmente, que embriagan y fascinan como el umami que desprende la maravillosa salsa. ¡Hay que pedirlo!


     Los postres son, también, un viaje japo-peruano muy interesante. Es el caso del Mochi-Ka, compuesto por el pastelillo japonés homónimo, relleno de helado de lúcuma (fruta del Perú) o del Amazonia, un yogur con toques de yuzu, fruta de aguaymanto y cacao puro.


      Está claro que comer en Hasaku resulta una muy grata experiencia. Es comida con cultura, con sentido, amena y exquisita que te transporta no a un país sino a dos. Y, además, a precios más que razonables. Por cierto, no hay que olvidar el capítulo de las bebidas más típicas como la chicha morada (refrescante bebida de maíz morado, frutas y canela, que recuerda vagamente a nuestra sangría) o el tradicional cóctel Pisco Sour (diremos de los mejores de Madrid). Ambos, perfectos acompañamientos de esta comida Nikkei que acaba de empezar a brillar en Las Tablas y a la que auguramos un feliz futuro.


Cu00f3cteles Pisco Sour @claudette Aguirre

Cócteles Pisco Sour @claudette Aguirre


    Los japoneses, antes de comer, dicen, como agradecimiento, “itadakimasu”. Nosotros, también, decimos “Gracias” por esta experiencia que recomendamos efusivamente.


Direcciones: Calle María Tubau 17, Interior- Las Tablas (Madrid)

Precio medio:  40 euros/ persona

Reservas: www.hasakunikkei.com /Tel: +34 658 95 08 47

Servicio de Delivery y take away.


Carmen Pineda 222

Autora: Carmen Pineda






Chef Jhosef Arias
Chef Jhosef Arias

Gyozas Hasaku
Gyozas Hasaku

Lomo salteado con arroz Hasaku
Lomo salteado con arroz Hasaku

Postre de Mochi en Hasaku
Postre de Mochi en Hasaku

Sushi de salmón en Hasaku
Sushi de salmón en Hasaku

Sushi Nikkei de Hasaku
Sushi Nikkei de Hasaku

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