​Hendaya, la puerta de entrada vasca al “arte de vivir” a la francesa

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  • Hendaya tiene la particularidad de ser la primera ciudad francesa que nos da la bienvenida, al entrar desde España, por el País Vasco. Coqueta localidad costera y balnearia, bañada por el bravo Océano Atlántico, Hendaya mira, por medio del río Bidasoa y de la bahía de Txingudi a su vecino español, el pueblo de Hondarribia, formando un bellísimo conjunto geográfico, histórico y cultural.


Vista au00e9rea de la playa de Hendaya con las 2 gemelas al fondo y el antiguo Casino

Vista aérea de la playa de Hendaya con las 2 gemelas al fondo y el antiguo Casino


     Un país vasco que se extiende a ambos lados de la frontera pero que, en Hendaya, descubre ya su lado francés particular, su arte de vivir a la francesa, que tanto encanto y “chic” han fascinado al mundo.


     Por eso, Hendaya es un lugar, donde nos sentimos a la vez casi como en España, por su proximidad cultural vasca (casi todo el mundo habla o entiende español) pero, a la vez, muestra su “exotismo” por ser eminentemente francés.


      Visitar Hendaya supone disfrutar de todo el atractivo de una ciudad que mira al mar, con lo que implica poder realizar múltiples actividades deportivas, como el surf (deporte estrella de la zona, junto a la pelota vasca y el rugby), u otro tipo de ocios relacionados con el Océano y las playas, como preciosos paseos en barco o, tratamientos de talasoterapia (cuidados del organismo a base de los recursos marinos). Pero, también, es una ocasión para descubrir el genuino pueblo de Hendaya con las costumbres de sus gentes y su patrimonio cultural con monumentos tan espectaculares como el Castillo de Abbadia, situado en la Cornisa Vasca, a las afueras de la ciudad. Y, todo ello, sin olvidar el aspecto gastronómico, como no podía ser de otra manera en Francia, con su espléndida tradición secular culinaria.


  • Hendaya y las actividades del Océano


El Océano Atlántico está presente en la idiosincrasia de Hendaya: desde la parte de la bahía de Txingudi, mirador excepcional hacia España, a Hondarribia (ciudad, por cierto, que bien vale una visita), y al pequeño aeropuerto de Hondarribia, a donde es muy cómodo llegar desde distintos puntos como Madrid por la afluencia de sus vuelos, hasta el mar abierto en las playas de la ciudad. En la bahía, es muy recomendable, dar un paseo por la costa, por el barrio de Caneta, encantador, tranquilo y con preciosas casas, algunas, monumento histórico, como la que fue del novelista y marinero francés, Pierre Loti (1850-1923). Se puede hacer, caminando o en bici (por un carril que recorre la costa de Hendaya y que va hasta España), admirando el paisaje del mar, las vistas a España, la salida del puerto de Hendaya o, como decimos, las bellísimas edificaciones.


Paseos en bici por Hendaya

Paseos en bici por Hendaya


     En Caneta, en verano, se celebran fiestas con los pescadores y habitantes del barrio, como la de la sardina, una ocasión para reunirse de forma amena y afectuosa, porque esto es lo que se respira en Hendaya. La gente es acogedora, abierta y dispuesta a vivir la vida. Hendaya vive el verano con conciertos de música, festivales temáticos gastronómicos como el citado de la sardina o el del chipirón, el 13 de julio. Todo el mundo se moviliza en los barrios, las terrazas o los restaurantes para hacer de Hendaya una gran fiesta.


Vistas de Hendaya

Vistas de Hendaya


     En la playa principal de Hendaya, el antiguo Casino (ahora éste se encuentra en el paseo marítimo en un local más moderno), un imponente edificio antiguo de arquitectura morisca, alberga numerosas escuelas de Surf (www.ecoledesurf-hendaye,com), donde acudir para dar nuestros primeros pasos de este deporte. La ciudad francesa está considerada “la pista verde del surf” porque es el lugar ideal para aprender a surfear y cabalgar las olas por primera vez, en un entorno natural de excepción y con máxima seguridad. Posteriormente, para los más expertos, se aconseja acudir a las playas de Anglet (de las que hablaremos en próximas ocasiones). Recomendamos, cuando estemos en Hendaya, no dejar de ver los numerosos niños, pequeñísimos, que aprenden a surfear porque es todo un espectáculo para apreciar la pasión que ponen en ello. Si el Surf es el rey de los deportes acuáticos, en la imponente playa urbana de Ondarraitz (la más grande de toda la costa vasca), se pueden practicar, también, entre otros, el stand-paddle.


Surf en la playa de Hendaya

Surf en la playa de Hendaya


Además de tomar el sol, simplemente en la playa de fina arena de Hendaya, deambular por el paseo marítimo, tomando un helado en Walter, una de las mejores heladerías, o admirar las preciosas hortensias y las típicas casas de estilo vasco-francés, extremadamente bien cuidadas, o edificios míticos como el antiguo Hotel Euskalduna (hoy reconvertido en apartamentos) donde llegaron a veranear Churchill o el rey Alfonso XIII, recomendamos otros planes divertidos. 


     Ejemplo de ello sería realizar algún paseo en barco para visitar el entorno natural, divisar la costa desde el mar (como la Cornisa, las playas vírgenes, la montaña de la Rhune o el Castillo de Abbadia) y admirar las dos rocas más emblemáticas de la localidad, los “Deux Jumeaux” (las dos gemelas), situadas en el frente a la costa. François Fontainhas, patrón apasionado del mar y de su tierra, realiza paseos en su barco de pesca, el Hendayais II (www.hendayais.com), que sale desde el puerto, diariamente. En él, se puede hacer una visita del entorno o, incluso, realizar sesiones de pesca.  También, hay otras opciones de otros proveedores que realizan viajes diarios en catamarán para avistar delfines. Como dato curioso, existe una tienda de Decathlon en la bahía de Hendaya, que además de comercio, es un centro de investigación donde los ingenieros de la marca, realizan sus experimentos y prueban los nuevos productos. Se puede entrar y verlo, mientras nos tomamos un tentempié en la cafetería, frente al mar y a la montaña vasca.


  • Hendaya cultural


     Pero, Hendaya, no es solo la parte de la playa, aunque obviamente, sea uno de sus puntos fuertes para pasar una estancia estival. También, podemos visitar la almendra central del pueblecito, donde descubriremos una Hendaya más genuina, en cierto modo, con sus habitantes haciendo la compra en el mercado callejero de la Place de la République que se instala todos los miércoles por la mañana, y que vende los mejores productos de kilómetro 0 o las especialidades como el Gâteau Basque (pastel vasco relleno de crema o mermelada de cereza) o los numerosos embutidos deliciosos de la tierra. Otra opción es descubrir pequeñas cooperativas de artesanos que confeccionan bonitos productos como zapatillas de esparto, joyas o ropa, como en el caso de la Boutique Lagunak ( www.lokarri.fr).


      El paseo puede completarse con una visita a la Iglesia de San Vicente, típica de la arquitectura religiosa vasca, con un guiño muy especial al mar que os dejamos descubrir y con un aperitivo en la tienda más antigua de Hendaya.


     Hablamos de La Maison Eguiazabal, una tienda y bodega (www.eguiazabal.com), creada en 1923, donde el actual propietario Pierre Eguiazabal, posee unas 1200 referencias vinícolas y ofrece la posibilidad de catarlos en su “Bar à vins” (bar de vinos) picoteando algo de comer. Muy recomendable esta visita por su interés vinícola (Francia es una potencia indiscutible a este nivel), donde descubrir, de la mano del simpático Pierre y su sumiller, el catalán Guillem Martínez, afincado en Hendaya, los mejores vinos galos y vascos de la zona, donde brilla el Irouleguy- única D.O. en el País Vasco Francés con sus 240 hectáreas- con marcas como el Arretxea, entre otras.


Vinos en la Maison Eguiazabal de Hendaya

Vinos en la Maison Eguiazabal de Hendaya


    Y, dejamos para el final, la fabulosa y sorprendente visita al Castillo Observatorio d´Abbadia ( www.chateau-abbadia.fr), declarado Monumento Histórico Nacional. Situado en la cornisa vasca, desde donde se divisa toda la bahía y playa de Hendaya, en las afueras de la ciudad, hacia San Juan de Luz, este castillo de estilo neo-gótico, de decoración orientalizante puede y debe visitarse (hay visitas comentadas en español) en nuestro viaje a la zona porque no deja indiferente. Propiedad actualmente de la Academia de las Ciencias de Francia, su propietario inicial fue el científico, explorador y humanista franco-irlandés, Antoine d´Abbadie (1810-1897), creador de un telescopio que se puede admirar en la visita. El Castillo creado por el arquitecto Eugène Viollet Le Duc posee, entre otros, una biblioteca rica en obras científicas y literarias, una decoración de estilo orientalizante con muebles bellísimos, una capilla, siendo el ambiente de una belleza espectacular y muy original que nada tiene que ver con los tradicionales castillos franceses.


Castillo du00b4Abbadia 2

Castillo d´Abbadia 


    A poca distancia de Abbadia, se encuentra la casa-museo de Asporotsttipi, un caserío vasco con exposiciones de tipo antropológico sobre la tierra vasca, que realza su sostenibilidad. De ahí, sale un itinerario por el que se puede realizar senderismo recorriendo la cornisa vasca.


Asporotsttipi en la cornisa vasca

Casa-museo Asporotsttipi


¿Dónde alojarse?


Relais Thalasso Hendaye- Hôtel Serge Blanco (www.hendaye@relaisthalasso.com)

Este tradicional alojamiento, frente al mar, creado por el ex jugador de rugby (todo un mito en Francia) Serge Blanco, está situado en el paseo marítimo. Nos propone infinitas sesiones de talasoterapia con agua de mar y numerosos tratamientos de spa, masajes, belleza, rehabilitación…


Hay otras opciones de las que pueden informarnos en la Oficina de Turismo.


  • ¿Dónde comer?


Le Txirimiri: restaurante en la zona del paseo marítimo, de especialidades vascas (como la Taloa de maíz). Muy buen ambiente, hospitalidad y gran calidad en la cocina con buenos pescados. Muy curioso pedir la Euskola (la coca-cola vasca).


Restaurante Battela: Especialidades en productos de pescado, ambiente familiar y casero. Una buena dirección. Muy buena la sopa de pescado y los chipirones.


L´Apostrophe: Situado en el pueblo de Hendaya, ofrece una comida elaborada, cuidada y deliciosa.

La Vinotek: Local cercano al Hotel Serge Blanco, es vinoteca, además de un bistró elegante y de calidad.


Au manoir des arômes: salón de té, abierto hace pocos meses, por Marie-Lange Delacroix, en pleno centro del pueblo de Hendaya, es un sitio relajante donde desayunar o merendar. Ofrece cafés, tés de todo el mundo, además de chocolates, helados y exquisitas pastelerías caseras. Decorado muy finamente, es un sitio delicioso y coqueto para relajarnos de un paseo por Hendaya.


Para más información: Oficina de Turismo de Hendaya: www.hendaye-tourisme.fr


Carmen Pineda 222

Autora: Carmen Pineda






Casa del escritor Pierre Loti en el barrio de Caneta ( Hendaya)
Casa del escritor Pierre Loti en el barrio de Caneta ( Hendaya)

Gâteau Basque ( pastel vasco)
Gâteau Basque ( pastel vasco)

Interior del Castillo Abbadia de Hendaya
Interior del Castillo Abbadia de Hendaya

Mercado callejero en el pueblo de Hendaya con la iglesia de San Vincent al fondo
Mercado callejero en el pueblo de Hendaya con la iglesia de San Vincent al fondo

Vista de la Cornisa Vasca con el Castillo de Abbadia al fondo
Vista de la Cornisa Vasca con el Castillo de Abbadia al fondo

Vista desde Hendaya de Hondarribia
Vista desde Hendaya de Hondarribia

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