​El mundo de las criptomonedas

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Fernando Gonzalez

   Recientemente, el Banco de España publicaba un informe en el que reflejaba que más de 5 millones de españoles tenían inversiones en algunas de las más de 7.000 distintas criptomonedas que ya existen en el mundo. Asimismo, este volumen de activos de en torno a los 60.000 millones de euros ya representa casi un 5% del P.I.B de España y lo que más me asusta es que el número de inversores españoles en estas criptodivisas está aumentando espectacularmente.


      Estamos escuchando preocupantes noticias sobre los desplomes de muchas de ellas que reflejan una volatilidad bastante superior a las acciones en la bolsa. En Galicia, se estima que la media de inversión de cada uno de los aproximadamente 100.000 inversores gallegos en estos activos, es de 2500 euros. Precisamente, más del 70% de ellos están en la conocida "Bitcoin" que en los últimos 6 meses se ha desplomado casi un 60%.


     Estados Unidos, hace tiempo que se está dando cuenta de la importante necesidad de regular las criptomonedas. Por eso, en marzo de este año, Joe Biden ha firmado un decreto que busca supervisar y crear políticas sobre los activos digitales. Asimismo, todavía no existe en la Unión Europea un marco que regule los criptoactivos como el Bitcoin, y que proporcione garantías y protección similares a las aplicables a los productos financieros. Las criptodivisas, tampoco tienen la consideración de medio de pago, ni cuentan con el respaldo de un banco central u otras autoridades públicas.


     Son muchos los peligros inherentes a estas complejas inversiones, que pueden no ser adecuadas para pequeños ahorradores, y cuyo precio conlleva un alto componente especulativo que puede suponer incluso la pérdida total de la inversión. Adicionalmente, existen productos derivados y vinculados a las criptomonedas que permiten invertir indirectamente en estos, lo que incrementa aún más su complejidad y la posibilidad de sufrir pérdidas superiores a la inversión inicial, por lo que requieren de un gran conocimiento y experiencia. Por si fuera poco, los precios de las criptodivisas se forman en ausencia de mecanismos eficaces que impidan su manipulación, como los presentes en los mercados regulados de valores. Por último, su aceptación como medio de pago es aún muy limitada y su custodia no está regulada ni supervisada. La pérdida o robo de las claves privadas puede suponer la pérdida de las criptomonedas, sin posibilidad de recuperarlas.


   Ante este panorama, quedaría más que justificada una inminente y exhaustiva regulación jurídica de esta nueva realidad económico-social. De hecho, el Banco Central de España advirtió el pasado mes de abril, que las entidades bancarias españolas tienen la capacidad de bloquear la compra de criptoactivos para proteger al cliente si creen que su seguridad está amenazada. No caben más demoras ante esta situación mundial sobrevenida.

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