​Mentiras, relatos, slogans

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Jacinto Seara 202

 Desde hace tiempo lo vengo escribiendo con otras palabras que nos conducen al nihilismo, en su pura acepción de negar cualquier creencia moral, política, religiosa e incluso una tradición social. Abundando en lo que definió Nietzsche como un proceso de anular los valores más supremos, que lleva consigo la muerte de Dios. Es la situación en la que nos encontramos en la mayor parte de Occidente, y que están procurando que abarque a todo el mundo.


      Se inició hace décadas, con más insistencia en los últimos 60 años, la mentira, junto con la ocultación de la verdad, fue el primer paso dado. En la mayor parte de los casos bajo el condicionante de que si supiese sería peligroso para el bien nacional. En España no se aclaró lo suficiente el atentado de Carrero Blanco, justo cuando estábamos en estudio de obtener la bomba atómica, y cuyas pruebas se iban a realizar en el Sahara español. Todos sabemos lo que ha sucedido, y aún al día de hoy no se explica bien el abandono del pueblo saharaui. Todo ello y en cada uno de los acontecimientos nos contaron un relato, que sin que nadie lo pusiese en duda se han convertido en ‘verdades indiscutibles’. El relato es utilizado mundialmente y poco importa que sea demócrata, marxista, fascista, nazi… Goebbels fue uno de los magos de este tipo de relatos. Podemos recordar el magnicidio de JFK, Martin Luther King, Bob Kennedy, seguimos conociendo el relato basado en una mentira, ya que no apuntan a la realidad, ¿quizás tengan relación.


      Desgraciadamente cada día se han extendido más la mentira acompañada del relato, a lo que se le ha añadido desde hace algunas décadas los slogans o frases que resumen de manera efectiva el relato induciendo a que sea ley, ya no hace falta que una mentira se repita mil veces, es suficiente con un buen slogan para decidir lo que es cierto o no, ‘estamos en una emergencia climática’, ‘el AVE gallego costará x’ (probablemente ⅓ menos), ‘el SARS Covid2 no nos afectará’ (dirigentes en varios países lo han dicho), ‘son unos presupuestos sociales ajustados a la realidad’ (la mayoría de gobernantes). Podría seguir, solo hay que leer los periódicos, digitales incluidos, para ver lo que estoy diciendo, hasta lo político se ha dividido no en izquierda y derecha, también fascista y antífa. 

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