El "Papatren" de Pio IX

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Papa Pio IX Mastai Ferretti

  • Papa Pio IX, Mastai Ferretti


Giovanni Maria Mastai Ferretti, que subió sillón pontificio el 16 de junio de 1846 con el nombre de Pío IX, fue plenamente consciente del insustituible papel que tendría en el futuro inmediato el ferrocarril en el desarrollo económico, social y político de las naciones. En 1846, habiendo transcurrido muy poco tiempo desde su elección, mandó construir algunos ferrocarriles que comunicaron Roma con los principales centros del Estado Pontificio.


El tren papal fue realizado en 1858 por iniciativa de las empresas ferroviarias “Pio Centrale” y “Pio Latina”, que lo encargaron a empresas francesas para regalárselo al pontífice. En 1859, Pío IX recibió un tren de gala de tres partes como regalo de la compañía ferroviaria, que consistía en un coche mirador (con bancos tapizados), un coche salón (con sala de estar, silla de oración, baño) y un coche capilla (con altar, silla del trono) y pinturas de techo con motivos bíblicos.

El primero de los vagones con la balconada central para las bendiciones

El primero de los coches con la balconada central para las bendiciones (Foto: www.larepubblicaroma.it)


Cuando el Papa vio el vagón de la capilla, se dice que exclamó con un suspiro: "¡Dios mío, me has construido una tumba!" Eso no le impidió emprender el primer viaje en tren de un Papa el 6 de octubre de 1859 que lo condujo ante los vítores de la gente hasta su residencia de campo en Castel Gandolfo.


La sala del trono secondo vagone (1)

Segundo coche, del tren papal que aloja la Sala del Trono


Con el fin del antiguo estado papal en 1870, el estado italiano se hizo cargo del tren papal, y el tren terminó aparcado en Civitavecchia y después en Roma Termini, donde fue despojado de algunos ornamentos. El Vaticano rechazó indignado la factura de la tarifa de custodia y no la pagó.


Más tarde en el año 1911, por fin se reconoció su importante valor como documento histórico y fue restaurado por Ferrovie dello Stato, tras lo que se expuso en el Castel Sant’Angelo.  Con ocasión del cincuenta aniversario del Reino de Italia miles de visitantes tuvieron la oportunidad de admirar aquel espléndido ejemplar de elegante y original ingeniería ferroviaria. En 1930, cedido por el Estado al Ayuntamiento, se trasladó al recién creado Museo di Roma. Los coches  restaurados ahora se exhiben en el museo de la ciudad Centrale Montemartini, una antigua central eléctrica.


Cappella terzo vagone

El tercer coche contiene una Capilla aún más suntuosa en la que el papa incluso celebró misa durante uno de sus viajes


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