El Touring-Club Hispano-Portugués y Galicia

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El Touring-Club Hispano-Portugués (THCP) fue una sociedad fundada en 1905 a iniciativa de Álvaro de Figueroa, conde de Romanones, para el fomento del turismo ibérico a través de la promoción de España y Portugal a nivel internacional, siguiendo el modelo de los syndicats d'initiative (Sindicatos de Iniciativa y Turismo) que existían en otros países como Inglaterra, Francia e Italia. El conde de Romanones era entonces ministro de Fomento en el gobierno de Eugenio Montero Ríos.


¿Que era el Touring Club y como actuaba?


Según su propio reglamento sus fines eran desinteresados con la finalidad de realizar una propaganda incesante a favor de los intereses ibéricos (en este caso españoles y portugueses). Dentro de sus funciones estaba proporcionar a los visitantes guías con dominio de idiomas extranjeros, distribución de albums (folletos) con las bellezas de España y Portugal, facilitar excursiones, organizando viajes circulares de ferrocarril o de carruajes y caballerías para aquellas comarcas que carecían de conexiones ferroviarias. En el caso de los alojamientos recomendaba los mejores establecimientos y también aconsejaban y estudiaban proyectos donde instalarlos. La riqueza termal tampoco se les escapaba promocionando los lugares más beneficiables y agradables, sea para el verano o para el invierno.



La sociedad tenía agentes distribuidos a lo largo de la frontera facilitando a los turistas la primera información que precisaban para sus viajes y desplazamientos. En si el Touring Club no se consideraba una sociedad comercial, ni tampoco una agencia de turismo. Se veía más bien como "una entidad de protección moral para la buena reputación de nuestra hospitalidad, para la defensa de nuestros intereses y para la seguridad de nuestros visitantes". Para ser socio había que pasar un control de calidad, en especial para los hoteles, donde los visitantes extranjeros demandaban confort, limpieza e higiene. Después de una minuciosa inspección son admitidos en el Club. 


Los ingresos de la sociedad a no ser mercantil, se reinvierten en la formación y contratación de guías con dominio de idiomas, cartelería promocional o guías ilustradas.



  • Promocionar Galicia



La primera delegación en Galicia fue creada en Vigo siendo el delegado Fernando Conde, siguiendo posteriormente Pontevedra. Manuel Lesteiro Martínez fue uno de los socios seleccionados por el Touring-Club Hispano-Portugués del conde de Romanones en representación de la ciudad de Pontevedra para la promoción del turismo ibérico. En el año 1906 en el Diario de Pontevedra hablaban de las bondades del turismo para Galicia. 


El director general de TCHP, el francés Enrique Saint Edme, se desplazó en agosto de ese año para dar a conocer los tesoros artísticos y las bellezas naturales. Galicia no quería quedarse atrás en la creciente industria del turismo que estaba ya enriqueciendo a Suiza, Italia y Francia. 

Destacaba el artículo que

Galicia siendo una región hermosa, la más salubre de España, ¿porque seguía siendo la más ignorada? Puntuaba con la dulzura del clima que seguro podía favorecer la explotación provechosa de las bellezas de la naturaleza, que están sin publicitar para atraer a Galicia esa clientela de viajeros que buscan lo pintoresco y los tesoros artísticos.

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Manuel Lesteiro Martínez, Conde de Romanones y Alfred A. Booth


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Los primeros turistas ingleses llegaron en octubre de 1909 con los barcos de vapor de la compañia Booth Line, más tarde se incorporó también la empresa Coperative Cruising Co. 170 turistas ingleses pisaron por primera vez suelo gallego en Vigo, aprovechando para comer en la ciudad y visitar los alrededores. 


El impulsor de estos viajes a Galicia fue Federico Barreras Massó que meses antes habían estado en Inglaterra haciendo gestiones para fomentar el turismo inglés.


El propietario de la empresa Booth Line, Alfred Allen Booth, se desplazó a Galicia conociendo las bondades de la tierra incluyendo paquetes de estancias de varios días en balnearios y hoteles de Vigo, La Toja, Mondaríz y especialmente Coruña, por los vínculos históricos de la ciudad herculina. Santiago de Compostela, conocida como la Atenas de Occidente, atraía la visita a la Catedral y su Pórtico de la Gloria, pero las quejas de los touroperadores de la época era la escasa oferta hotelera de calidad y la ausencia de un Gran Hotel para encauzar el turismo de excelencia.


Desde 1901 hasta la Primera Guerra Mundial, la Booth Steamship Company de Liverpool realizó una cartera de viajes vacacionales de gran éxito a Madeira, Portugal y Galicia. Esta no era la primera vez que Galicia, su paisaje y su cultura hayan sido descubiertos y promocionados a turistas cansados de la superpoblación y la familiaridad con el sur soleado. 


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Gran Hotel La Toja 1913 (Archivo Francisco Meis)


Durante los cinco años transcurridos entre 1909 y 1914, estos hombres encabezaron un proyecto pionero para atraer a los turistas británicos lejos de los destinos establecidos de Andalucía, las Islas Canarias y Madrid, y hacia esta desconocida región norte de la Península. Con la Primera Guerra Mundial se paralizó finalmente el flujo de turistas. 

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