Viaje de contrastes al corazón de los pueblos de la costa de Guipúzcoa

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Hay infinidad de razones para visitar el País Vasco. Gastronomía, cultura, naturaleza, mitología y clima templado en verano son solo alguna de ellas.


Esta vez nos centraremos en la costa de Guipúzcoa, que muestra lugares de contrastes en los que la montaña y el mar, la tradición y la vanguardia, conviven con la gastronomía para ofrecer a sus visitantes una experiencia de 360 grados.

A pocos kilómetros unos de los otros, recorreremos seis pueblos de la provincia partiendo desde Getaria, a pocos kilómetros de San Sebastián y finalizando en Pasaia, una pequeña población cercana a Francia.


 

Punto de comienzo: GETARIA


Arrancamos la ruta en Getaria, una pequeña localidad marinera del golfo de Bizkaia de inconfundible y bella fisonomía debido al monte de San Antón, Getaria es un pueblo pesquero muy cuidado y listo para acoger al turista. Dispone de un casco antiguo con todo el sabor de los pueblos vascos del litoral. 


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Puerto pesquero de Getaria


Localizada a penas a unos 20 kilómetros al oeste de San Sebastián en la que entre otros personajes ilustres, nació Juan Sebastián Elcano.


'Getaria es Naturaleza'. Este es su eslogan turístico y sin duda, la naturaleza a la que se refiere, se puede respirar en el ambiente. Con a penas 2.800 habitantes, este municipio costero es un lugar privilegiado de la costa Cantábrica. Con una montaña que entrelaza el mar y la tierra y un pequeño puerto pesquero y deportivo, Getaria recibe a sus visitantes ofreciéndoles naturaleza, tradición y gastronomía.

Aquí se puede disfrutar del tradicional pescado a la parrilla y del txacolí, del que el municipio tiene denominación de origen propia. Además, es recomendable también dar un paseo por el monte de San Antón y contemplar el mar desde lo que, antes de unirse de manera artificial a la costa, fue una isla hasta el siglo XVI. Además, los amantes de la playa podrán elegir entre la de Gaztetape, de 200 metros de longitud o la de Malkorbe, de 420 metros.


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Panorámica aérea de Getaria


Por último, otra de las construcciones icónicas de Getaria es el Palacio Aldamar. En este sitio, se ubica la Fundación Balenciaga y el Museo dedicado al famoso modisto que se inauguró en el otoño de 2007 sobre un proyecto urbanístico de formas aéreas y volúmenes suspendidos inspirado en la obra de Balenciaga y su tendencia a sentir sus creaciones como reflejos de otras artes. 


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Palacio Aldamar, Museo Balenciaga


Seguimos hacia ZARAUTZ 


La segunda parada es Zarautz. Solo a siete kilómetros al este de Guetaria se encuentra uno de los principales destinos de veraneo el País Vasco, un municipio de unos 23.000 habitantes que durante la época estival recibe a amantes de la playa y el surf atraídos por el oleaje y la belleza de sus 2,5 kilómetros de gigantesca playa.

Aquí la playa es la reina. Un lugar en el que familias, surfistas y amantes de la naturaleza se dividen el espacio para disfrutar de los beneficios del mar. En Zarautz, el extremo oriental está reservado para nudistas, la zona central para quienes practican surf y en la occidental las familias y los bañistas pueden disfrutar de todas las comodidades que ofrece la playa. Además, entre el Norte de la playa y el margen izquierdo de la ría de Iñurrita se puede visitar el sistema dunar más extenso de Guipúzcoa. 


Resultado de imagen de Zarautz La Playa de Zarautz, con sus 2.500 m es ideal para largos paseos; también para el surf


La base de la gastronomía en Zarautz también está en el pescado y el marisco fresco. Aquí se pueden degustar platos típicos como los chipirones en su tinta y a lo Pelayo, merluza en salsa verde, sardinas y besugo a la parrilla o txangurro. Y para los más curiosos o seguidores, hay que destacar que en esta localidad guipuzcuana está el restaurante de Karlos Arguiñano, concretamente en Mendilauta kalea 13.


Resultado de imagen de ZarautzRestaurante Karlos Arguiñano Zarautz  

Un poco hacia el interior, HERNANI 


Y de la playa damos el salto al interior. La tercera parada no está en la costa sino a los pies del monte de Santa Bárbara y rodeado de montes. A unos 20 kilómetros hacia el este, a escasos 20 minutos en coche, visitamos Hernani, un pueblo que conserva intacta su esencia medieval.

El casco antiguo de esta localidad guipuzcoana surgió a mediados del siglo XIII y conserva la mayoría de las calles y monumentos de la Edad Media, lo que ha llevado a las autoridades vascas a destacarlo como uno de los conjuntos de interés histórico-artístico de Euskal Herria y calificarlo de Bien Cultura en categoría de Conjunto Monumental.


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Ayuntamiento de Hernani e Iglesia de San Juan Bautista

En esta parada es indispensable probar un culín de sidra, cuya elaboración es tradicional en el municipio y visitar el museo Chillida-Leku en la finca y los jardines Zablaga en el que se puede contemplar la trayectoria profesional del escultor Eduardo Chillida.

ASTIGARRAGA donde la sidra es la bebida reina 


A unos ocho kilómetros al noreste de Hernani está Astigarraga, una pequeña localidad que entre los meses de enero y abril reboza vida gracias a la sidra, una bebida de la que es considerada como la 'cuna' y en honor de la cual tiene hasta un museo, la Sagardoetxea o Casa de la sidra, en la que se puede disfrutar del proceso de elaboración tradicional.



Museo Sagardoetxea 


Pero más allá de la sidra y de los menús de sidrería, que si se tiene la oportunidad, no hay que dejar de probar para disfrutar de esta estupenda bebida y del famoso chuletón, Astigarraga ofrece a quienes la visitan un casco antiguo de gran valor histórico y cultural.

Destacan en esta localidad edificaciones como la parroquia de Santa María de la Asunción, también conocida como Santa María de Murgía y el palacio de Murgía y sus jardines, que abrieron al público hace unos años para la celebración de eventos.


 El palacio de Murgía

Casi llegando a Francia, HONDARRIBIA 


El próximo salto en el camino nos lleva casi a Francia. Pero antes de pasar la frontera paramos en Hondarribia, 24 kilómetros al noreste de nuestra anterior visita.


Visting the Basque Country, Hondarribia, Spain | Paddock Post Panorámica de Hondarrabía, en el centro el río Bidasoa, frontera natural con Francia


Conocido por ser uno de los pueblos con más encanto del País Vasco además de un punto de referencia en el mundo gastronómico, Hondarribia, el último pueblo de la frontera con el país galo que cuenta con el título de ciudad, forma un paisaje singular en el que contrastan su arquitectura colorista y puerto pesquero con la muralla medieval que todavía conserva.


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Puerto pesquero de  Hondarribia, (Vista parcial) 


Destacan el encanto de La Marina, concretamente la calle San Pedro, un lugar bullicioso y repleto de bares en el que la gastronomía vasca es la reina y la plaza de Armas, en el casco viejo de la ciudad.

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Fachadas de las casas de Calle San Pedro 


El Parador de Hondarribia situado en el castillo de Carlos V, en la Plaza de Armas. Construido por el rey de Navarra Sancho Abarca en 980. Este castillo ha tenido diversos usos, desde cuartel hasta Parador Nacional, pasando por residencia Real. El parador Carlos V. es uno de los edificios mas caracteristicos de la ciudad, desde el que se puede disfrutar de unas inigualables vistas de la ciudad francesa de Hendaya.


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Fachada del castillo de Carlos V, actual Parador Nacional


La puerta de Santa Maria es uno de los dos accesos a la ciudad. Construida a principios del siglo XVI. El acceso es un arco, sobre el, se inserta un gran escudo fechado en 1694, coronado en su parte superior por la Virgen de Guadalupe, flanqueado por dos angelotes.


Además, y para los más gourmets, en Hondarribia se puede visitar restaurantes de vanguardia como el Alameda, con dos soles Repsol y una estrella Michelín. 


Sexto y fin del recorrido, PASAIA


Acabamos la ruta volviendo unos kilómetros hacia el oeste, pero esta vez recorriendo la costa para parar en Pasaia, un pequeño conjunto de cuatro villas en las que contrasta el tono pesquero de Donibane y San Pedro con el ambiente urbano de Pasai Antxo y Tintxerpe.


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Pasai Donibane (Pasaia)


Pero además de contrastar entre sí a estas pequeñas poblaciones se suma el contraste de la tierra y el mar. Aquí conviven en pocos metros el ambiente marítimo con verde del terreno montañoso y accidentado de los montes Ulia y Jaizkibel.


En Pasai Donibane se pueden contemplar las clásicas y coloridas casas de arquitectura marinera que dan forma a una bonita postal así como la iglesia de San Juan Bautista, el palacio Arizabalo o la ermita de Santa Ana además de algo curioso, la casa en la que vivió el reconocido actor francés Victor Hugo.


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Pasajes/Pasaia desde el Fuerte de San Marcos. "San Juan" al fondo


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Interior de la casa-museo de Víctor Hugo con vistas al mar 


Uno no puede salir de Pasaia sin probar sus pescados de alguno de sus restaurantes y sin pasear por el monte Ulia, al que se accede desde Pasai San Pedro, lugar desde donde se puede disfrutar de una increíble panorámica del Cantábrico y la bahía.

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El Cantábrico y la bahía.

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