La ruta del Borgoña, paisaje y tradición Patrimonio de la Humanidad

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En Borgoña hay abadías que rozan el cielo, mil caminos para recorrer andando o en bicicleta, castillos misteriosos, ciudades llenas de vida, excelente gastronomía y, por supuesto, algunos de los mejores vinos del mundo.


Mapabourgogne

Borgoña es generalmente conocida por su pasado histórico de gran riqueza, su excepcional patrimonio artístico o por la autenticidad y la calidad de su gastronomía, pero ha logrado una notoriedad mundial gracias sobre todo a sus grandes vinos. La región ofrece diversas rutas entre viñedos y bodegas para conocer los vinos y su forma de elaboración.


Visitar Borgoña sin conocer sus viñedos sería como visitar Roma sin ver el Capitolio. 


La Ruta de los Vinos de Borgoña es el hilo conductor ideal para descubrir la región. Una Ruta de los Vinos que se divide en realidad en varios itinerarios a través de los principales viñedos borgoñones: 


  • La Ruta de los Grandes Vinos, en ocasiones denominada “los Campos Elíseos” de Borgoña, conduce de Dijon a Santenay, pasando por Nuits-Saint-Georges y Beaune, y permite conocer 24 de los 33 grandes vinos con que cuenta Borgoña. 



  • La Ruta Turística de los Grandes Vinos de Borgoña recorre los viñedos de Maranges, Couchois y de la Côte Chalonnaise. 




  • La Ruta de Los Vinos Mâconnais-Beaujolais serpentea a través de la parte meridional del viñedo borgoñón y permite descubrir Roche de Solutré y los paisajes que tanto inspiraron al gran poeta Lamartine, natural de la zona. 




  • Al norte de la región, la Ruta Turística de los Vinos del Yonne propone varios circuitos alrededor de Chablis, Auxerre, Vézelay, Tonnerre y Joigny.


Auxerre


  • Una nueva Ruta del Crémant acaba de ser inaugurada en los alrededores de Châtillon-sur-Seine. Y en el extremo oeste, fuera de la zona de denominación Borgoña pero situada en el territorio de la región, la Ruta de los Viñedos de Pouilly-Sancerre permite descubrir la parte borgoñona del Valle del Loira.



Distintos caminos


Cada uno de estos itinerarios puede recorrerse de múltiples maneras. En coche, transportes públicos o de una manera más original: en globo aerostático, en jeep, a pie por los numerosos senderos pedestres, en bicicleta por itinerarios señalizados como la Vía de las Viñas entre Beaune y Santenay, o a caballo. La calidad del trato siempre estará presente, sobre todo gracias a la firma de la Normativa de Calidad “De Vignes en Caves”, que favorece las visitas a viñedos y bodegas.


Cuatro zonas de Borgoña (Colina de Corton, Colina de Montrachet, Dijon Côtes de Nuits y el viñedo de Chablis) están dentro del sello de calidad Vignobles & Découvertes que se concede en toda Francia a destinos con vocación turística y vitícola que proponen una oferta de productos turísticos que permite la organización de la estancia.


No hay que perderse la fiesta de “Saint-Vincent tournante”, que se celebra cada 22 de enero desde 1938, en honor del patrón de los viticultores. También es muy curiosa la subasta tradicional “a la vela” de vinos en los Hospicios de Beaune; cuando se acaba la vela, se acaba la subasta.


Mucho que ver


En la región de Borgoña, como en Burdeos (Aquitania) o Champagne-Ardenne, el nombre de los excelentes vinos parece haberse impuesto al de la propia tierra, haciendo olvidar que en ellas, además de elaborarse algunos de los mejores caldos del mundo, también hay otros encantos.


Y en efecto, aquí, en Borgoña, salen al paso restos galos, ruinas romanas, iglesias románicas, fortalezas medievales, villas ducales, castillos, museos y pueblos encantadores que la convierten en una región histórica de rico patrimonio y que explican la larga y apasionante historia de la región, tan vinculada a España durante mucho tiempo.


Château de Châteauneuf en Auxois


Château de Monbazillac


De las fortificaciones de Bibracte al templo de Janus en Autun, numerosos tesoros de la historia recuerdan la influencia de la región a lo largo de los siglos. De Cluny a Vézelay o de La Charité-sur Loire a Fontenay, hay que contemplar el patrimonio religioso de estos destacados lugares de la órdenes cluniacenses y cistercienses. 


En Dijon, la capital histórica, se pueden admirar los tejados barnizados y el Palacio de los Duques. Algunos de esos monumentos han merecido el reconocimiento de la Unesco al ser declarados Patrimonio de la Humanidad. Por ejemplo, la abadía cisterciense de Fontenay, fundada en 1118 por San Bernardo y notablemente bien conservada. También la colina de Vézelay y la basílica de Santa María Magdalena, llamada la “colina eterna”. Finalmente, la iglesia prioral de La Charité-sur-Loire, etapa del camino de Santiago, que domina desde hace más de 900 años el acceso al puente que cruza el Loira.


Palacio de los Duques Borgoña, Dijon 



Canaldebourgonecartel

Borgoña es también una región en la que la naturaleza se ha mostrado generosa, como puede comprobarse en el Parque Natural Regional de Morvan. Las montañas, las colinas arboladas y los grandes lagos son propicios para las actividades al aire libre y para un turismo tranquilo que utiliza la bicicleta por las bien señalizadas rutas que discurren entre ríos, canales y viñedos.


Paraíso del turismo fluvial, Borgoña cuenta con la más importante red de vías navegables de Francia, más de 1.200 kilómetros. Se puede recorrer el célebre Canal de Borgoña o embarcarse en el Canal del Nivernais y apreciar la ingeniosidad de la sucesión de esclusas de la escala de Sardy.




Canal de Borgoña 


En bicicleta se pueden seguir las vías verdes. A lo largo de cinco itinerarios, de las orillas del Yonne las del Saône, las casas de huéspedes y los hoteles con el distintivo Tour de Borgoña en Bici ponen todo el esmero para atraer a los cicloturistas. En total libertad, se puede visitar la localidad termal de Bourbon-Lancy en Saône-et-Loire, los castillos renacentistas de Tanlay en el Yonne y de Cormatin en el Mâconnais, y tal vez descubrir en Milly la casa del escritor romántico Lamartine.


UN CASTILLO DEL SIGLO XII EN EL XXI


Una visita imprescindible en la región de Borgoña es Gedelon (www.guedelon.fr), en Treigny, entre las localidades de Saint-Sauveur y Saint-Armand, donde se empieza a alzar un gran castillo, inspirado en los cánones arquitectónicos que se utilizaban en la Edad Media. La idea de Michel Guyot, un borgoñón “amante de la piedra antigua” fue construir una fortaleza con los mismos métodos y herramientas que se usaban hace nueve siglos.



En medio de un espacio natural que pone a disposición todas las materias primas necesarias para la construcción: piedra, bosque, tierra, arena, arcilla… Los canteros, albañiles, leñadores, carpinteros, herreros, tejedores, carreteros, cesteros, cordeleros edifican día tras día una auténtica fortaleza. El proyecto va sin prisas, las obras comenzaron en 1997 y durarán 25 años, pero mientras tanto se ha convertido en una de las grandes atracciones de la zona.


MÁS INFORMACIÓN

www.bourgogne-tourisme.com

http://es.rendezvousenfrance.com/

www.franceguide.com


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