Turismo de Calidad

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Y los hosteleros locales descubrieron que el agua moja. Así que recientemente, en un foro ad hoc, llegaron a la conclusión de que el sector debe apostar por un turismo de calidad y no por récords cuantitativos. O sea, lo que se viene repitiendo desde illo tempore por prescriptores de opinión, consultores y algunos -escasos- periodistas.


En 1993 tenía sentido hacer algo para atraer el turismo de masas a Galicia. Y un conselleiro se inventó el Xacobeo. Hubo que esperar al siguiente año santo, 1999, para comprobar que aquello se consolidaba. A partir de ahí se alzaron algunas voces, pocas pero con peso y sentidiño, que dijeron que había que echar el freno de mano y repensar ese producto turístico llamado Galicia. Y eso obligaba a repensar Santiago, tras la labor magnífica que se había llevado a cabo estructurando la ciudad.


No se hizo. Y no se hizo tanto porque las autoridades -locales y autonómicas- se lanzaron a una vacua guerra de cifras que consistía en anunciar que este año ha llegado más gente que el anterior, fíjense lo bien que lo hago yo, y porque la hostelería se frotó las manos. Solamente existe -aunque la memoria siempre puede fallar- una excepción. La protagonizó el entonces director xeral de Turismo, Rubén Lois, que sacó adelante un plan de racionalización del tráfico en la Catedral destinado a evitar para siempre aquellos atascos que provocaban hasta desmayos. Y por cierto, muchos que ahora sonríen antes no le escatimaron críticas.


Periódicamente alguien hace algún acto de contrición público, para que no se diga. Y punto final. Ahora el sector apuesta por un turismo de calidad. ¿Alguna idea, por cierto? ¿O es otro brindis al sol?

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