Bodegas Torres apuesta por el tractor de metano en su compromiso por la sostenibilidad

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La familia Torres lleva cinco generaciones elaborando vino y desde hace unos años intenta buscar soluciones ante el problema del cambio climático adaptando sus viñedos y su forma de trabajar en busca de la sostenibilidad energética y económica a la vez que ofrece un producto de calidad. Para ello, ha apostado por probar en su finca el tractor de metano que New Holland está desarrollando.


La fundación de esta empresa, que lleva ya en activo cinco generaciones, se remonta a 1870, cuando Jaime Torres Vendrell construye el edificio de la sede social y la bodega frente a la estación de ferrocarril de Vilafranca del Penedès (Barcelona). Desde entonces, el marco de trabajo de esta familia se ha extendido por España y ha llegado hasta Chile y California, acumulando 2.432 hectáreas de viñedo en total (2.000 en España, 400 en Chile y 32 en California).


En sus viñedos cultivan hasta 24 variedades distintas, entre las que destacan Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Garnacha Blanca y Tinta, Merlot, Tempranillo o Syrah, con las que producen varios tipos de vino –además de brandy, pisco y tequila– acogidos bajo las Denominaciones de Origen Catalunya, Conca de Barberà, Costers del Segre, Penedès, Rías Baixas, Ribera del Duero, Rueda, Rioja, Priorat.


Uno de los valores principales de Bodegas Torres es el cuidado de la Tierra. Defienden una viticultura respetuosa con el medio ambiente y han adoptado un compromiso de cara al año 2020: “reducir en un 30% las emisiones de CO2 por botella”, tomando como referencia los datos que obtuvieron en 2008, según explican desde Torres.


Bodegas Torres cuenta conmás de 2.000 ha de viñedo.


De su preocupación por el medioambiente nace su manera de trabajar. En el control de las malas hierbas han sustituido los herbicidas tradicionales por la eliminación mecánica o el establecimiento de una cubierta vegetal entre las hileras, lo que también ha hecho que la erosión disminuya, aumente la materia orgánica del suelo y mejore la biodiversidad.


Aplican una fertilización razonada, usando siempre las dosis mínimas necesarias y basando sus decisiones en análisis foliares y del suelo. Además, realizan mapas mediante imágenes vía satélite de todas las parcelas. De este modo diferencian el vigor de las plantas en las distintas zonas, como método de aplicación variable de nutrientes en función del vigor en cada momento y en cada lugar determinado.


La apuesta por el biometano


En esta apuesta por la agricultura sostenible, Bodegas Torres ha decidido adentrarse un paso más y ha realizado el primer ensayo en España del tractor de metano que New Holland está desarrollando.


Este ensayo se ha realizado durante el pasado mes de mayo en su finca L’Aranyó, en Les Garrigues (Lleida), la cual, según el director de producción de Torres, Xavier Sort, es muy especial. Se trata de la finca más grande con la que cuenta la empresa, 850 ha de las cuales 175 son de viñedo y 80 son de olivo. “Además, aquí tenemos un clima muy extremo, con heladas y sequías, y que sin embargo aportan gran concentración y potencial aromático a los vinos”, cuenta Sort.


Según apunta Sort, el cambio climático está afectando a la parte productiva de los cultivos, por lo que Torres está llevando a cabo una campaña ambiental orientada a conseguir una viña ecológica y sostenible. Ésta es otra de las razones por las cuales han decidido lanzarse en la exploración de un combustible alternativo para su maquinaria.


“Lo que para algunos es un residuo, nosotros queremos convertirlo en energía”, afirma el director de producción. Para ello, una de sus últimas inversiones ha sido también la instalación de una caldera de biomasa –la mayor en una bodega de España– que empezó a funcionar en 2012 y que se alimenta con sarmientos y cepas viejas, así como orujos y raspones.


El autoabastecimiento, una realidad próxima


Con la caldera de biomasa se ha conseguido reducir el consumo de electricidad un 10% gracias a un equipo de frío por absorción de 2.000 kW asociado a la caldera y un consumo de gas un 85% menor. Asimismo se evita la emisión de 1.300 toneladas de CO2 anuales.


Además de estos beneficios, con la utilización de esta caldera de biomasa y el ensayo con el tractor de New Holland quieren demostrar que es posible la práctica agrícola, ya no sólo sostenible y respetuosa con el medioambiente, sino también en la cual el agricultor pueda autoabastecerse en lo que a necesidades energéticas se refiere.


Tractor de metano T6 Methane Power de New Holland.


Como es de suponer, este tractor cuenta con algunos elementos que lo diferencian del resto. El prototipo de segunda generación con el que están trabajando en Torres está basado en un tractor estándar New Holland T6 175 con motor NEF de 6 cilindros y 175 CV. El gas de metano se almacena en 9 cilindros distribuidos por distintas partes del tractor y que tienen una capacidad total de 300 litros de metano comprimido, lo equivalente a unos 60 litros de diésel, que permite una autonomía aproximada de media jornada en actividades normales.


El T6 Methane Power tiene, además, un depósito adicional de 15 litros con combustible de reserva, que podrían ampliarse a depósitos adicionales en los lastres o en un implemento. Aunque funcionan con combustibles distintos, este tractor de metano tiene un par motor y una curva de potencia muy parecida a la de un motor diésel.


Los beneficios de usar biometano como combustible


Si bien las pruebas se están desarrollando con metano como combustible, la posibilidad de autoproducir y utilizar biometano incrementará significativamente el impacto positivo de esta tecnología. Usar metano como combustible ya tiene beneficios tanto medioambientales como económicos respecto el diésel: el uso de metano reduce en un 80% las emisiones de gases de combustión del motor y se consume entre un 20% y un 25% menos de combustible que en un tractor diésel, lo que repercute directamente en la sostenibilidad agrícola. De la misma manera, el ahorro económico que supone el uso de gas se basa en que el metano es más barato que el diésel,por lo que el ahorro económico oscila entre un 20 y un 40%. Si el agricultor produce su propio biometano a partir de fuentes renovables como los residuos agrícolas o las aguas residuales el ahorro económico puede ser incluso mayor, a la vez que las emisiones de CO2 se reducen a la mínima expresión.


En Torres buscan una agricultura ecológica y sostenible.


Asimismo, el tractor de metano también cuenta con beneficios que repercuten directamente en el trabajo del operario, y es que gracias a este sistema, se han conseguido reducir las vibraciones y los ruidos en la cabina, con lo que el operario tiene una sensación mayor de confort cuando trabaja con esta máquina.


Su comercialización se prevé para 2019 o 2020, ya que el proceso de desarrollo de un tractor suele rondar los ocho años.En materia de normativa en cuanto a las emisiones que pueda producir el tractor, “depende de cada país”, puntualiza Ramón Maya, director de Marketing para España y Portugal de New Holland.Además, su catalizador de tres vías confieren la conformidad total con la norma Tier 4 final sin necesidad de recurrir a sistemas de postratamiento adicionales.


En cuanto al precio, será el mismo que un tractor diésel con la misma potencia. Sin embargo, no es posible reconvertir un diésel a metano, ya que ubicar su mecanismo en la estructura de un tractor con motor diésel es muy difícil.


Hacer frente al cambio climático a través de la sostenibilidad


En Bodegas Torres tienen muy presente que el cambio climático es una realidad que está afectando a la manera de producir y, sobre todo, en el proceso de maduración de la uva, produciéndose un desfase entre el contenido de azúcares y la madurez de los aromas en el viñedo. Por ello, desde Torres están estudiando diferentes técnicas para hacer frente a esta problemática.


Dichos estudiosse están centrando en análisis de la cubierta vegetal, del sistema de conducción y orientación de las cepas o en ensayos con porta-injertos de distinta resistencia a la sequía y diferente desarrollo vegetativo, así como en la búsqueda de nuevos escenarios en zonas de mayor altitud en el norte de Cataluña para adaptar las cepas a la nueva realidad climática o la recuperación de variedades ancestrales perdidas.


Desde la bodega llevan a cabo estudios sobre cubierta vegetal y sistemas de orientación y conducción de las cepas.


En el uso del agua, Torres también está llevando a cabo acciones para optimizar este recurso, como la creación de una balsa pulmón con un sistema de recogida de 25.000 m3 en la bodega de Pacs del Penedès o una planta biológica de tratamiento de aguas residuales que permiten depurar 1.200 m3 al día (la totalidad de sus aguas residuales) y devolverlas a la explotación para su reutilización.


Paralelamente están llevando a cabo un proyecto de gestión, reutilización y reciclaje de los residuos orgánicos a través de compostadores modulares. Para ello, la bodega cuenta con una zona de segregación y almacenaje de 450 m3, donde se realiza la separación de unos 46 tipos distintos de residuos,con lo que se recicla el 99,3% de los residuos generados.


También tienen muy presentes las energías renovables y consideran imprescindible cambiar los actuales sistemas de producción de energía por el uso de biocombustibles y energías alternativas. Dentro de este compromiso se dispone de una superficie de unos 12.000 m2 de placas fotovoltaicas, equivalente al 10% de las necesidades eléctricas de la bodega, asimismo hay paneles solares para producir el agua caliente en la línea de embotellados, cubriendo el 50% de sus necesidades.


Proyectos de investigación, desarrollo e innovación


La filosofía de Bodegas Torres incluye también una fuerte apuesta por los proyectos de I+D+i, dentro de los cuales destaca el del lecho de algas para la fijación del CO2 que están desarrollando en el vivero de La Bleda. Para ello han diseñado, construido y puesto en marcha una planta piloto para la fijación de CO2 procedente de los procesos de fermentación de la uva y su transformación en materia orgánica mediante microorganismos fotosintéticos de tal manera que transforman el CO2 en carbono orgánico incorporándolo a su biomasa. De momento, el proyecto se encuentra en fase de experimentación para buscar el tipo de alga que mejor se adapte a las condiciones climáticas con las que trabajan.


Con acciones como éstas han conseguido reducir las emisiones de CO2 un 12,9% por botella entre 2008 y 2015, lo que ya supone parte del camino andado para su objetivo de reducir el 30% de las emisiones de este gas procedentes de sus bodegas para el año 2020.

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